Un cabo de Policía recibió una desagradable sorpresa cuando una mujer le robó el teléfono móvil en el barrio Borges, de la Capital. La ladrona fue abandonada por su cómplice y fue interceptada por familiares y vecinos de la víctima, quienes le propinaron una paliza antes de entregarla a la Policía.
Los hechos ocurrieron alrededor de las nueve de la noche del sábado, cuando el policía de 38 años se hallaba en la intersección de las calles 10 y 101 del barrio Borges. Fue entonces cuando se le acercó una pareja a bordo de una motocicleta.
La mujer bajó del vehículo y se aproximó al policía, que estaba de descanso, solicitándole que compartiera con ella su conexión WiFi, pues le dijo que necesitaba comunicarse urgentemente con sus familiares y carecía de acceso a Internet.
El agente, intentando prestar ayuda, accedió a su petición. Tomó su teléfono móvil y comenzó a mostrarle la contraseña del WiFi para que pudiese conectarse.
Inmediatamente, la mujer le arrebató el teléfono al policía que estaba sentado en una silla, recuperándose de una lesión en una rodilla, y comenzó a huir por la Calle 101.
Los familiares y vecinos del policía corrieron detrás de la mujer, quien fue abandonada por su cómplice en una calle cercana. Al llegar a la intersección de las calles 13 y 101, la sospechosa intentó refugiarse en un terreno donde un grupo de personas se encontraban compartiendo un asado.
Los vecinos les informaron de lo sucedido y estos permitieron el acceso para lograr capturar a la ladrona.
Una vez atrapada, los vecinos le dieron un severo castigo a la delincuente, tras lo cual la mantuvieron inmovilizada hasta la llegada del personal policial de la Comisaría Comunitaria 9.
Entre las pertenencias de la sospechosa, se encontró y se incautó el teléfono móvil del policía. Fue trasladada a la sede policial, donde quedó detenida bajo orden judicial.