Un jubilado de 71 años se trasladó ayer a la mañana desde su domicilio de la calle Eva Perón del barrio Manzione de la ciudad de Añatuya, departamento General Taboada, hasta una entidad bancaria con la finalidad de cobrar sus haberes. Llegó temprano porque necesitaba el dinero de forma urgente ante la apremiante situación económica que vive el país y que no le permite llegar holgadamente a fin de mes. El primer objetivo luego de cobrar era comprar mercadería y los alimentos para el día.
Sin embargo, al acceder a su cuenta de ahorro, el hombre comprobó que tenía mucho menos dinero del que debía percibir. Preocupado, realizó averiguaciones con uno de los empleados del banco y le informaron que el 23 de agosto de 2024 había realizado un préstamo de 600 mil pesos, por el cual debían debitarle 48 cuotas de $ 86 mil.
El añatuyense hizo memoria y determinó que nunca hizo un préstamo de tan abultada suma de dinero. No obstante, sostuvo que no era el único que tuvo la tarjeta de débito; en varias ocasiones le pidió a distintos familiares que le cobraran sus haberes jubilatorios cuando no podía trasladarse a la entidad bancaria o realizaran otras extracciones y operaciones financieras.
El damnificado se trasladó hasta la Comisaría Nº 41 y realizó la denuncia por estafa, a fin de que se iniciara una investigación y se develara la identidad de la persona que concretó la operación sin la supuesta autorización del jubilado.
El fiscal Guillermo Farías ordenó que personal del Departamento de Delitos Económicos se hiciera cargo de la investigación. Con la fecha del cobro del préstamo, se solicitarán imágenes de cámaras de seguridad de la persona que extrajo el dinero.