Un reconocido médico que trabaja en un centro de salud del barrio Siglo XXI fue denunciado nuevamente por violencia de género y hostigamiento. La Justicia ordenó en las últimas horas una prohibición de acercamiento por 90 días en favor de una ex pareja que presentó la denuncia en la Oficina de Protección a las Víctimas de Violencia Familiar y de la Mujer.
De acuerdo con lo denunciado, no se trataría del primer episodio: el profesional ya tendría antecedentes por hechos similares. Según el relato de la víctima, el médico solía aparecer sin aviso en domicilios de ex parejas para reclamar la devolución de regalos, dinero de viajes y hasta gastos vinculados a un emprendimiento de bebidas saludables.
Uno de los episodios más graves habría ocurrido durante un viaje a Colombia. Allí, según su declaración, el hombre comenzó a maltratarla verbalmente y a empujarla hacia el mar pese a conocer que ella le tenía miedo al agua.
“Él sabía que me daba pánico, me decía que la única forma de superar el miedo era meterme. Me faltaba el aire, le pedía que me llevara a la orilla y él se reía”, expresó la mujer, de 42 años.
A fines de agosto, ella decidió terminar la relación. Desde entonces, los llamados insistentes, mensajes y reclamos se volvieron cotidianos. La denunciante contó que él pedía hablar para retomar el vínculo y alternaba esos pedidos con insultos y descalificaciones: “Me decía fracasada, que soy madre soltera, que necesito un hombre que me mantenga, que no tengo un título universitario”.
La situación se agravó el 9 de noviembre, cuando ella le pidió que pasara por su casa a retirar unas bebidas que él mismo reclamaba. El médico llegó acompañado por otra mujer y, según la denuncia, comenzó a pedirle que devolviera regalos, el dinero del viaje a Colombia —que siempre había sido presentado como una invitación suya— y otros objetos. Incluso habría mirado dentro de la vivienda mientras enumeraba lo que “le debía”.
La mujer relató que la persona que lo acompañaba intentó minimizar la situación, lo que terminó generando una discusión. Tras ese día, la denunciante bloqueó todos los contactos, pero comenzó a sufrir ataques de pánico, insomnio, dolores de cabeza y miedo constante: “Siento vergüenza de no haberme dado cuenta de cómo me trataba. Hay días en que no puedo comer, no duermo y temo que él mande a hacerme algo”.
La causa sigue en proceso mientras rige la medida de restricción impuesta por la Justicia.