Una joven de 19 años, domiciliada en la localidad de Juanillo, decidió ir a divertirse y pasar un momento de esparcimiento en la ciudad de Villa Atamisqui. Lo hizo con un amigo, con quien se trasladó en una motocicleta, y por la noche asistieron a un local bailable. En el baile, el motociclista bebió de más y la joven decidió buscar a otra persona que la llevara para evitar que sufriera un accidente de tránsito, debido a las condiciones físicas en las que se encontraba su amigo.
Salió del local alrededor de las seis de la mañana y observó que un conocido, quien estaba junto a su moto enduro y vive en Los Peralta, paraje ubicado después de Juanillo, se acercó y le preguntó si la podía llevar hasta su casa, a lo que el joven respondió positivamente.
Durante el trayecto —según la denuncia—, la mujer sintió que el conductor le tocó una pierna, pero no le dio demasiada importancia por el largo trajinar por la Ruta Provincial 98. Sin embargo, al llegar a la altura de Juanillo, a 25 kilómetros de Villa Atamisqui, el motociclista no detuvo la marcha y continuó viaje a unos 60 kilómetros por hora. La joven insistió en que detuviera la marcha para descender, pero no obtuvo respuesta del sujeto. La acompañante temió que el conductor la llevara a un lugar alejado para abusarla sexualmente y decidió arrojarse de la moto. El impacto fue violento contra el suelo y sufrió lesiones en rodillas, manos y rostro. En tanto, el conductor siguió la marcha sin detenerse.
Dolorida, caminó hasta su domicilio y contó lo sucedido. Sus familiares la trasladaron hasta el hospital de Medellín y posteriormente realizó la denuncia en la Comisaría Nº 20. El hecho generó la intervención de la Unidad Fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual. La joven sostuvo que nunca mantuvo relación sentimental con el acusado ni le insinuó nada en ningún momento.