El trabajador, que se desempeñaba como personal de limpieza, fue víctima de una broma que terminó con consecuencias fatales. Durante su vida laboral, Gurrola también padeció acoso constante, incluyendo el robo de su comida y daños a su bicicleta, según relataron allegados.
Tras el incidente, fue hospitalizado, pero no pudo superar los efectos del desengrasante que ingirió. La empresa intentó deslindar responsabilidades, mientras familiares y compañeros recuerdan a Carlos como un hombre respetuoso y el sostén de su familia.
El caso ha generado indignación y llamado la atención sobre la importancia de prevenir el acoso laboral y la violencia en los entornos de trabajo.