La denodada lucha por sobrevivir finalmente se terminó minutos antes de la 0 de ayer, ocasión en la que el corazón de Ángel Sato sufrió un nuevo paro cardiorrespiratorio y derivó en su deceso en un centro de salud capitalino, donde había sido derivado desde el hospital de la ciudad de Quimilí, donde vivía. Los restos del adolescente fueron entregados a su familia y fueron sepultados ayer a la tarde en el cementerio local, en medio de profundas muestras de dolor y conmoción por la pérdida irreparable del estudiante.
De acuerdo con las averiguaciones policiales, un grupo de alumnos, en el que se encontraba Ángel, quien se domiciliaba en el barrio San Cayetano, luego de que culminaran las clases áulicas anteayer a la tarde, se dirigieron hacia el desagüe del barrio Cooperativas. Es un reservorio donde desaguan las lluvias caídas en gran parte de la ciudad, que en los últimos días aumentaron el volumen por las grandes cantidades de precipitaciones. Cuatro de los estudiantes se internaron en el agua para refrescarse, ocasión en la que Ángel comenzó a ahogarse, hasta que desapareció.
El menor fue rescatado luego de estar varios minutos debajo del agua y advirtieron que presentaba signos vitales bajos y emanaba un líquido blanco de la boca. Mientras el personal policial solicitaba ayuda médica, una vecina comenzó a realizarle al adolescente reanimación cardiopulmonar (RCP). Los efectivos también se sumaron a los masajes, pero sin lograr el objetivo.
Ante la desesperación de la gente y la grave situación por la que atravesaba el menor, decidieron cargarlo en el patrullero y lo trasladaron hasta el hospital zonal. Los profesionales de la salud de la guardia médica le practicaron RCP y lograron reanimarlo. Estabilizaron al paciente y ordenaron su derivación a un centro de salud de la ciudad Capital, donde finalmente perdió la vida.
La Asociación de Bomberos Voluntarios manifestó su dolor por la muerte del hijo de un bombero, quien también fue miembro de la institución de Quimilí desde su infancia.