Una mujer de 34 años y madre de siete hijos rompió el silencio tras sufrir un nuevo y violento ataque en su vivienda del barrio La Católica. El incidente, que resultó en la detención de su expareja, es solo el último episodio de una pesadilla que se ha prolongado por más de tres años e incluye la pérdida de un embarazo y ataques con martillo a los menores.
El episodio más reciente tuvo lugar alrededor de las 20:30 horas en un domicilio situado en Las Heras y Segundo Pasaje. Conforme a la denuncia presentada en la Subcomisaría Costanera Sur, el agresor apareció en el lugar ignorando una orden judicial de prohibición de acercamiento.
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Una vez en el lugar, este individuo inició una salvaje agresión física contra la mujer, propinándole golpes con sus puños y patadas. Tras lograr pedir ayuda, la víctima fue examinada por el médico policial, quien detectó las lesiones y le prescribió siete días de curaciones. En este suceso, el agresor fue arrestado inmediatamente por la policía.En una conversación con Nuevo Diario, la denunciante relató que la tortura empezó hace tres años cuando decidió separarse. En aquel entonces, estaba embarazada de mellizos.
"Le pedí que se marchara porque no quería trabajar ni asumir responsabilidades. Ese día, nos atacó a mí y a mi hermana con un martillo. Estaba embarazada de mellizos y, debido a los golpes, fui hospitalizada y perdí a uno de mis bebés. Hoy se cumplen tres años de aquello", mencionó con profundo pesar.
La mujer, que tiene a su cargo siete hijos de entre 2 y 18 años, expresó su desesperación por la falta de protección efectiva. Atribuyó la conducta del agresor a problemas de adicción y consumo de alcohol, advirtiendo que sus hijos también son víctimas directas cuando intentan defenderla.
"Tengo miedo por mi vida y por mis hijos. No tengo quien se responsabilice de ellos si algo me sucede. ¿Qué esperan, que me asesinen y salgan a la calle con un cartel pidiendo justicia? Solo quiero que nos permita vivir en paz", sentenció la madre.
Hoy en día, el acusado se encuentra a disposición de la justicia, mientras la víctima solicita que, en esta ocasión, la detención sea definitiva para poner fin a un ciclo de violencia que ya ha provocado consecuencias irreparables en su familia.
"Si no lo hacen por mí, háganlo por mis hijos", reconoció la mujer a Nuevo Diario
La víctima tiene siete hijos de entre 2 y 18 años. Su principal preocupación es que el agresor pueda asesinarla, dejando así a sus hijos desprotegidos o, en el peor de los casos, la mate a ella junto a sus hijos.
"No sé qué será de mis hijos si él me asesina. Tengo un hijo de 11 años que está en tratamiento psicológico a causa de todo lo que nos ha hecho. Tengo otros hijos aún más pequeños y no sé qué pasará con ellos. Actualmente, sólo ruego por mis hijos, ya que él podría matarme a mí y dejar a mis hijos solos; o matarnos a mí y a mis hijos", expresó la desesperada madre.
Finalmente, subrayó: "Tengo miedo incluso de llevar a mis hijos a la escuela o al médico sola cuando él está en libertad. No le deseo esta situación a nadie, es vivir en constante agonía. Vivo un calvario. Si no intervienen por mí, que lo hagan por mis hijos. Son niños que se quedarán desprotegidos si algo me sucede".
La mujer radicó la denuncia penal en la Subcomisaría La Costa, donde el agresor se encuentra detenido.
"Me decía que era para matarme"
Con la voz quebrada, mientras sus lágrimas recorrían su rostro, la víctima reveló la existencia de una presunta arma de fuego que el agresor utilizaría para amedrentarla. Asegura contar con pruebas contundentes: fotos y videos enviados por el propio sospechoso.
"Me mandaba videos diciéndome: 'esto es para que te cague matando a vos y a tu macho'. Siempre me acusaba de cosas inexistentes para justificar su violencia", relató la mujer.
Durante años, la mujer vivió encerrada en su propio hogar; eran sus hijos quienes salían a realizar las compras cotidianas. "No me permitía salir ni a la vereda si no era con él. Vivía sometida bajo el temor y el miedo", confesó.
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