Una familia de Frías administra un local de venta de comidas en la calle Senador Salim, prolongación de Frías, camino al cementerio. Ayer por la mañana se presentaron para iniciar la jornada laboral a las 7.30. Sin embargo, a su llegada, comprobaron que el vidrio de una de las ventanas había sido destrozado. Tras hacer un inventario de sus pertenencias, determinaron que había robado un parlante y una garrafa, la cual habían sustraído tras cortar la manguera que la conectaba con la cocina en la que elaboran los alimentos para vender.
Posteriormente, una de las comerciantes recibió una llamada de un desconocido, quien afirmó que había adquirido el parlante sustraído y exigió $ 80 mil para devolverlo. La mujer, de apellido Almaraz, le propuso que lo llevara al local a cambio del dinero. Sin embargo, el desconocido insistió en que le enviara por adelantado parte del dinero y que luego entregaría el artículo. La empleada se negó a ello y el individuo cortó la comunicación. El incidente fue denunciado en la Comisaría N° 23.