Un vecino de la zona sur de la ciudad Capital se había sentado a consumir bebidas alcohólicas con un amigo en su domicilio.
El paso de las horas, el cansancio y el abundante consumo de bebidas espirituosas provocaron que el dueño de casa se durmiera en la silla.
El hombre descansaba profundamente, lo que fue aprovechado por el visitante, que trabaja en una gomería, a quien consideraba una persona de mucha confianza.
El sujeto sabía que la hija de 12 años del propietario era la única que se encontraba en la vivienda y estaba en una de las habitaciones.
En este sentido, se trasladó hasta el dormitorio y advirtió que estaba dormida.
De acuerdo con lo que la menor le contó a su tía, al despertarse advirtió que el compañero de copas de su padre estaba encima suyo.
El depravado le tapó la boca, la amenazó e hizo prevalecer la fuerza para accederla carnalmente, a pesar de la resistencia de la víctima.
La menor forcejeó y logró liberarse luego de que el gomero saciara sus bajos instintos. Se armó de coraje y fuerza y logró sacar a empujones al depravado del dormitorio, tras lo cual cerró la puerta con llave.
La víctima no se animó a contarle personalmente a su hermana de 14 años y lo hizo a través de mensajes de texto, aunque no le contó detalles.
Luego de tomar conocimiento del caso, la adolescente se trasladó hasta la casa de su tía para visitarla y contarle el hecho para que ayudara a su hermana.
Confirmación
En efecto, la mujer entrevistó a la víctima, quien le confirmó lo manifestado por su hermana y le confió otros detalles de la violación.
La tía se presentó en la Comisaría de la Mujer y la Familia y realizó la denuncia por el abuso sexual con acceso carnal, en representación de su sobrina.
El hecho fue informado a las autoridades de la Unidad Fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual de la Circunscripción Capital, quienes ordenaron diversas medidas procesales, entre ellas un examen médico de la menor y una entrevista con una psicóloga para conocer detalles de lo sucedido.