Un jubilado de 70 años se encontraba anteayer en su domicilio del pasaje Sapi del barrio Juan XXIII de la ciudad de Añatuya, departamento General Taboada. En esa circunstancia, alrededor de las dos de la tarde y luego de que terminara de almorzar, recibió un llamado telefónico. El hombre atendió el celular y estableció que el número tenía característica de la provincia de Tucumán. Se trataba de un sujeto que se presentó como integrante de un centro de jubilados de la obra social PAMI y le ofreció una computadora portátil. En este sentido, le dijo que el aparato tecnológico no tenía ningún costo para los jubilados y solo debía suministrar los datos personales para registrar en el sistema informático y para enviar la notebook a su domicilio.
En efecto, el hombre, muy entusiasmado por el "regalo", siguió los pasos que le iba indicando el interlocutor y brindó información personal y de las cuentas bancarias. En medio de la conversación, el jubilado advirtió en la pantalla del celular que la página digital de la entidad bancaria donde tiene sus ahorros se encontraba abierta, a pesar de que no había ingresado en ningún momento. Ante esta situación y ante la sospecha de que estaba siendo víctima de una estafa telefónica, decidió cortar la llamada.
El hombre ingresó en su cuenta bancaria y determinó que le habían sustraído $ 2.335.000 a través de dos transferencias; una de $ 1.335.000 y otra de $ 1.000.000. El dinero había sido enviado a una cuenta desconocida que está a nombre de una mujer.
El damnificado determinó que el "ciberdelincuente" había utilizado la información que le suministró para tomar control de sus ahorros que estaban depositados en la cuenta bancaria. Realizó la denuncia por estafa en la Comisaría Nº 41.