Una vez más, Sebastián Corti golpeó a su novia, Iara Pereyra, y esta se negó a denunciarlo. Ocurrió en la vía pública, en horas de la tarde y en inmediaciones de Pedro León Gallo y Aguirre.
Una mujer que pasaba circunstancialmente por el lugar la auxilió. La había agredido golpeándole la mano con una llave y luego bajándola por la fuerza del auto, tomada del cabello.
Al advertir que una mujer vio lo ocurrido, Corti se dio a la fuga y la chica fue trasladada a sede policial, donde confirmó la agresión, pero se negó a denunciar a su pareja, que la golpeó por enésima vez.
Solo pidió que se comunicaran con su familia para que la buscaran. Su madre, de apellido Soria, acudió a la dependencia policial e intentó convencerla de denunciar a Corti, pero la víctima no quiere saber nada con hacerlo. Inexplicable.
Los antecedentes
Las denuncias de violencia de género contra Corti vienen desde hace un buen tiempo. En mayo del año pasado, Nuevo Diario publicó el primer caso que se conoció sobre sus aberrantes golpizas a mujeres (ver siguiente nota relacionada).
Pese a todas las agresiones que se le endilgan, sigue libre, principalmente, porque su pareja —increíblemente sometida— se niega a denunciarlo.