Un transportista de granos, de apellido Griva (67 años), domiciliado en el barrio Colonia San Francisco de Añatuya, le pidió a uno de sus hijos que realizara un reclamo en una tarjeta de crédito por un pago erróneo.
El joven buscó en internet un número telefónico y se puso en contacto por WhatsApp para solucionar el problema encomendado por su padre.
Momentos después lo llamaron, le dijeron que eran empleados de la tarjeta de crédito y que le iban a solucionar el inconveniente. Para ello le solicitaron los datos personales del titular, lo que el hijo del transportista cumplió. Los sujetos le dijeron que en unos minutos el problema iba a estar solucionado y cortaron la llamada.
El titular verificó a través de la aplicación digital que no habían solucionado el problema, a pesar del paso del tiempo, y sospechó que podría haber sido víctima de una estafa.
El transportista se comunicó por teléfono con operadores de la tarjeta y le informaron que momentos antes habían realizado una compra a su nombre por $3.209.700, lo que demostró que había sido víctima de una estafa.
Tras la denuncia en la Comisaría Nº 41, se dio intervención al Departamento de Delitos Económicos.