
Tratando de evitar cumplir con su condena por los aberrantes abusos que sufrieron sus hijas durante años, un catamarqueño recorría caminos vecinales y vivía en pueblos, donde trabajaba como peón rural. Pero su “suerte” se terminó y fue apresado. Fue trasladado a la provincia de Catamarca, donde se lleva a cabo el proceso en su contra.
La Fiscalía de Catamarca inició las averiguaciones sobre un aberrante caso de abusos y malos tratos que eran concretados por el depravado, luego de que dos hermanas tuvieron que recibir asistencia médica. Se descompensaron y tras realizarles los exámenes médicos de rigor, se determinó que estaban embarazadas.
Las víctimas, menores, revelaron que el padre de sus hijos era su propio padre. Las dos adolescentes, junto a otras tres hermanas, eran víctimas de constantes vejaciones por parte de su padre biológico. Pero nunca se animaron a denunciarlo, por el terror que sentían.
El depravado las amenazaba de manera constante y, además, las sometía a constantes agresiones verbales y físicas. Además, les decía que “mataría a su madre”.
Tras ser denunciado, estuvo prófugo de la Justicia durante varios meses hasta que finalmente fue apresado en la localidad de Lavalle -Guasayán- por los efectivos de la subcomisaría de Lavalle.