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Policiales Tragedia en la localidad de San Antonio Norte, departamento Capital

Un mozo baleó cuatro veces a su pareja cocinera y creyéndola sin vida, se mató

La mujer de 46 años y madre de siete hijos sobrevivió y fue internada en el hospital Regional. Convivían hace cinco años.

Ubaldo Iñiguez (55 años) siempre trabajó como mozo en una conocida confitería que se encontraba sobre calle Avellaneda del barrio Centro, frente a la plaza Libertad, aunque tras el cierre del local, hace algunos años, quedó sin trabajo fijo. El hombre, domiciliado en la localidad de San Antonio Norte, departamento Capital, sobre la Ruta Provincial 211, a unos 21 kilómetros al norte del centro santiagueño, comenzó a trabajar como albañil y periódicamente era contratado para servicios gastronómicos donde seguía desarrollando tareas como mozo. Incursionando en esta última actividad, conoció a Valeria Alejandra Villalba (46), quien solía trabajar como cocinera en este tipo de eventos sociales, e iniciaron una relación sentimental.

La familia de Iñiguez contó a Nuevo Diario que hace alrededor de cinco años la pareja decidió convivir en una casa que habrían construido entre ambos en el terreno paterno del mozo. El hombre, padre de dos hijos mayores, y la mujer, madre de siete hijos y que residía en el barrio Avenida de La Banda, le dieron vida al inmueble. Valeria se trasladó a su nueva casa en compañía del menor de sus hijos, de 12 años. Asimismo, una de sus hijas, Ana, de 25 años, también se instaló con su pareja en la zona, aunque en una habitación que Iñiguez le prestó y que se encontraba a pocos metros de la suya.

Pero en el silencio de la madrugada de ayer se desató la tragedia. Alrededor de las 3.30, Valeria llamó desesperada por teléfono a su hija Ana y le pidió auxilio porque había mantenido una fuerte discusión con Ubaldo. La joven despertó a su concubino, se abrigaron bien, debido a la baja temperatura reinante, y se cruzaron hasta la casa de su madre. Demoraron unos cinco minutos. Sin embargo, la pareja encontró todo cerrado. Golpearon la puerta y nadie atendía. Temiendo lo peor, la joven y su pareja violentaron la seguridad de la ventana que da a la habitación matrimonial y descubrieron una dantesca escena. Ubaldo estaba con sangre en el rostro y un revólver sobre su pecho; con medio cuerpo tirado en la cama y sus pies colgando hacia el piso. En tanto, en el suelo, junto a la cama, estaba Valeria con el rostro y otras partes del cuerpo con sangre.

Ana solicitó ayuda a la policía y posteriormente arribaron paramédicos en una ambulancia. Los profesionales de la salud determinaron que Ubaldo Iñiguez presentaba un disparo de arma de fuego en la cabeza y estaba sin vida. Valeria Villalba, a pesar de los cuatro impactos de bala, había sobrevivido. Fue cargada en una ambulancia y trasladada al hospital Regional, donde lucha por su vida.

El intento de femicidio seguido de suicidio generó la intervención del personal del Departamento de Homicidios, que secuestró los celulares de las víctimas.

La mujer con cuatro disparos, dos de ellos en el rostro, fue intervenida quirúrgicamente

Valeria Villalba estaba inconsciente y con pocos signos vitales cuando la levantaron ensangrentada del suelo de la habitación donde se desarrolló el dramático y fatal desenlace. En la guardia del hospital Regional, los profesionales le realizaron estudios médicos y determinaron que presentaba cuatro impactos de bala. Dos de los proyectiles impactaron en el rostro, uno en el tórax y un cuarto en la espalda.

La gravedad de las lesiones obligó a que sea sometida a una intervención quirúrgica para compensar su salud y lucha por su vida en una cama del nosocomio provincial.

El cuerpo de Iñiguez fue sometido a una autopsia.

El hijo de la mujer, de doce años, se fue a dormir en la vivienda de su hermana

Hace cinco años, la cocinera llevó a su hijo menor, que en ese momento tenía siete años, a vivir con ella en la casa con su nueva pareja en San Antonio Norte.

El menor, actualmente de 12 años, no se encontraba al momento del trágico hecho. Familiares de la víctima fatal indicaron que el menor había decidido antenoche ir a dormir en la casa de su hermana, quien reside en las inmediaciones.

En este sentido, los investigadores sospechan que los enfrentamientos verbales entre Valeria y Ubaldo podrían haber comenzado anteayer a la tarde, antes de que el menor decidiera cambiar de casa para descansar. Esto evitó que fuera testigo de los dramáticos hechos que terminaron con la vida de su padrastro y con su madre luchando por sobrevivir.

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