Una comerciante de 67 años del barrio Centro de La Banda, dedicada a la venta de ropa de niños y quien también es jubilada, pagó anteayer al mediodía el resumen de la tarjeta de crédito y a las 20 advirtió que no le habían otorgado un nuevo margen para gastar.
Ingresó a Internet y buscó un número de atención al cliente; le aparecieron varias opciones de teléfonos, eligió un 0-800, llamó y le contó su inquietud. Sin embargo, el sujeto que lo atendió y que se presentó como empleado de la citada firma, le dijo que cortara porque la comunicación tenía "interferencias" y que en 5 minutos la llamaría. En efecto, el individuo se puso en contacto con ella, pero de un celular con característica de Buenos Aires. Volvió a explicarle su preocupación y el sujeto le respondió que la tarjeta "ha cambiado y, para mayor seguridad del cliente, tiene que realizar una serie de pasos para que pueda abrir la aplicación con su rostro".
En medio de la charla, el sujeto le pidió a la comerciante que ingresara a su billetera virtual y realizara una transferencia a una cuenta que, según le dijo, era de la contadora de la tarjeta. La mujer cumplió con lo indicado y el presunto empleado de la financiera le preguntó si tenía otras cuentas bancarias para determinar si tenía deudas porque debía reintegrarle los $ 450 mil y si algún préstamo absorbe ese dinero, a él lo iban a echar.
Finalmente, convenció a la mujer de ingresar a la cuenta de un banco, a pesar de que ella le decía que no tenía dinero ahí. No obstante, él la guió para ingresar a préstamos, ocasión en la que la mujer advirtió que era una estafa y pretendía que realizara un adelanto de sus haberes jubilatorios, tras lo cual cortó la llamada.
La denuncia fue realizada en la Comisaría Nº 14 e interviene la fiscal María Teresa Montes.