Una estudiante de 15 años, domiciliada en el barrio Villa Griselda de la ciudad de La Banda, le dijo a su madre que se trasladaría hasta el gimnasio para realizar actividad física, tal como lo hace desde hace tiempo. Sin embargo, en esta oportunidad, la mujer le respondió que no le daba permiso para asistir. La adolescente insistió, pero su madre terminó cerrando la puerta con llave para que su hija no saliera, en una actitud que le llamó la atención a su hija, teniendo en cuenta que ella también suele asistir al mismo gimnasio.
Seguidamente, la mujer le cuestionó a su hija que quiere asistir al gimnasio para mostrar sus atributos físicos ante el profesor, quien suele asesorarla en la rutina diaria. Se produjo una discusión, hasta que la madre agredió a su hija.
De acuerdo con lo que la menor le contó a su tía, durante el ataque le propinó un golpe con un vaso de vidrio en la cabeza, que se rompió a causa del impacto. Seguidamente, la agarró de los pelos y volvió a insultarla, ocasión en la que la denigró como mujer.
La adolescente logró salir por una ventana y buscar ayuda en la casa de su tía, a quien le contó lo que habría sucedido.
En este sentido, la menor le manifestó a su familiar que cree que su madre tiene “celos” porque, en algunas ocasiones en las que asistían juntas al gimnasio, el profesor le ayudaba en la rutina física más a ella que a su progenitora.
Luego de escuchar a su sobrina, la tía realizó la denuncia en la Comisaría de la Mujer y la Familia para que se realizara una investigación. El hecho fue informado a las autoridades de la Unidad Fiscal de Violencia de Género e Intrafamiliar, quienes ordenaron que se concretaran diversas medidas para salvaguardar la integridad física y psicológica de la menor.