De inmediato, la mujer llamó al médico y la niña fue trasladada al hospital. Allí, los profesionales intentaron extraer las larvas, pero la infección estaba tan avanzada que los gusanos ya habían comenzado a perforarle el cráneo, complicando el cuadro de salud.
El terrible caso motivó la intervención judicial. La madre fue imputada por “lesiones graves por omisión”, mientras se intenta determinar cuánto tiempo llevaba la menor en ese estado y por qué no recibió atención antes.
La niña permanece internada mientras continúa el tratamiento para frenar la infección y reparar el daño causado por las larvas.