Los dos últimos efectivos de la delegación Santiago del Estero de la Policía Federal que fueron detenidos en el marco de la causa por asociación ilícita, sustracción de medios de prueba y comercio de estupefacientes estuvieron varias horas declarando ante el juez federal N° 1, Dr. Guillermo Molinari.
Respondieron decenas de preguntas y se explayaron sobre distintos aspectos de las tareas de los efectivos sospechados de sustraer "ladrillos" de cocaína durante los procedimientos y consignar una menor cantidad en las actas.
La gran cantidad de información que habrían suministrado Francisco Beltrán y Lourdes Suárez le permitió a los fiscales federales Pedro Simón y Pedro Basbús Turk corroborar una hipótesis que se había solventado durante las intervenciones telefónicas. Uno de los policías detenidos, el suboficial escribiente Roberto Chazarreta, se habría percibido jefe y armó un grupo con otros cinco dentro de la Brigada de Investigaciones de la Policía Federal local.
Los imputados salían de la dependencia y no se sabía a dónde iban ni dónde estaban. Tampoco compartían información con otros miembros de la Brigada.
El grupo de Chazarreta era el que lideraba los procedimientos y luego llegaba el resto de los investigadores de la Brigada. Todo ya estaba listo.
Las Investigaciones establecieron que este tipo de maniobra habría posibilitado la sustracción de estupefacientes, engañando hasta a las autoridades del Juzgado Federal con actas con cantidades que realmente no habían secuestrado. Había más.
Ninguno de los primeros seis detenidos hablaron. Además de Chazarreta, Hugo Orlando Abrigo, Gabriel Alejandro Arce, Martín Miguel Vallcaneras, Santiago Martín Buenvecino y Gabriel Maximiliano Domínguez se abstuvieron de declarar.
Las pericias que se realizarán a los teléfonos de los involucrados podrían sumar más evidencias a la investigación.
Como se sabe, el puntapié inicial de la investigación de diez meses fue un procedimiento realizado a fines de 2024. Los fiscales Simón y Basbús Turk junto a personal de Gendarmería Nacional obtuvieron evidencias de que policías federales de la Unidad Operativa habrían sustraído alrededor de 9 kilos de "ladrillos" de cocaína de ese operativo. Sospechan que esta modalidad de consignar en las actas solo parte de los cargamentos de droga secuestrados era una actividad ilícita recurrente. Posteriormente, esa droga sustraída era vendida a narcos, según la investigación.