Un residente de 47 años del barrio Proviru Norte en la localidad de Icaño, departamento Avellaneda, visitó el cementerio local para rendir respeto a su difunto padre, solo para descubrir con gran pesar que la tumba había sido profanada. El individuo constató que desconocidos habían destruido una cruz, la cual fue arrojada al suelo, y también habían roto un florero y varios otros elementos.
El afectado acudió a la Comisaría Comunitaria Nº 55 para presentar una denuncia con la esperanza de que se investigara el incidente, se identificara a los responsables y se determinaran los motivos detrás de semejante acto de vandalismo.
El incidente requirió la intervención de autoridades de la Unidad Fiscal Añatuya, quienes han dispuesto la ejecución de medidas procesales. Hay sospechosos en la mira.