Esta mañana, una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) arribó a la Argentina para realizar la segunda revisión de las cuentas públicas correspondientes a fines de 2025. Si la auditoría es aprobada, el organismo conducido por Kristalina Georgieva enviará un desembolso de US$1000 millones.
La misión está encabezada por Luis Cubeddu y Bikas Joshi, quienes mantendrán reuniones con funcionarios locales para analizar los avances del país en el marco del Servicio Ampliado del Fondo y la consulta del Artículo IV. Antes de su llegada, se habían realizado encuentros virtuales para preparar los temas que se tratarán en persona.
Los técnicos revisarán principalmente dos objetivos: el superávit fiscal y la acumulación de reservas. En cuanto al primero, la Argentina tiene cifras favorables: el superávit financiero de 2025 fue de aproximadamente 0,2% del PBI, mientras que el superávit primario alcanzó cerca del 1,4% del PBI, superando la meta acordada de 1,3%.
En cambio, la acumulación de reservas quedó muy por debajo del objetivo pactado, con un desvío de US$11.085 millones. Para subsanar esta diferencia, el Banco Central inició compras de divisas en 2026, acumulando hasta el momento US$1297 millones, aunque será necesario solicitar un waiver al FMI por el incumplimiento previo.
La llegada de la misión coincide con la polémica sobre la medición oficial de la inflación, ya que uno de los compromisos asumidos por la Argentina incluía actualizar la canasta del índice de precios al consumidor. Por ahora, el FMI no se pronunció al respecto, pero los técnicos podrían emitir comentarios al finalizar su visita.
En paralelo, durante 2026 la Argentina deberá pagar más de US$4400 millones al FMI, distribuidos en siete vencimientos. Entre ellos, destacan los desembolsos de US$832,5 millones en febrero, US$799 millones en mayo, US$826 millones en agosto y US$821 millones en noviembre, entre otros pagos más pequeños que completan el calendario anual.