Un reciente sondeo de la consultora Zuban Córdoba y Asociados reflejó un duro impacto en la imagen del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de las controversias que lo rodean.
De acuerdo al relevamiento, el funcionario registra actualmente una imagen negativa del 66%, frente a una positiva de apenas 21,5%, consolidando una tendencia en descenso que se profundizó en el último año.
Además, el dato más contundente indica que un 70,4% de los encuestados considera que debería renunciar, mientras que solo un 18,2% opina que debe continuar en su cargo.
Un deterioro sostenido
El informe evidencia que la imagen negativa de Adorni fue en aumento progresivo: pasó del 50,3% a comienzos de 2024 hasta alcanzar los niveles actuales, marcando un claro desgaste en la percepción pública.
El estudio se realizó sobre 1.200 casos en todo el país, con un margen de error del 3,1%, entre el 30 de marzo y el 1 de abril.
Las polémicas que impactaron
El deterioro se vincula a una serie de cuestionamientos recientes, entre ellos el crecimiento de su patrimonio, un viaje a Uruguay en avión privado y la compra de propiedades que despertaron sospechas.
Entre los episodios más señalados, se encuentra un viaje a Punta del Este junto a su familia y la adquisición de inmuebles en distintos puntos del país, lo que generó dudas sobre el origen de los fondos.
Reclamo de explicaciones
El informe también señala que un 77,9% de los consultados cree que el funcionario debe explicar cómo financia sus viajes, mientras que un 70,2% considera que la respuesta oficial fue insuficiente o buscó desviar la atención del tema.
Asimismo, un 72% afirmó estar al tanto de las denuncias por presunta corrupción, lo que refleja el alto nivel de conocimiento público del caso.
Una crisis en desarrollo
El manejo de la situación también fue cuestionado: muchos encuestados consideran que Adorni debería haber mostrado documentación que respalde su versión o incluso dar un paso al costado hasta aclarar los hechos.
En este contexto, la encuesta deja en evidencia una fuerte crisis de imagen para el funcionario, que enfrenta una creciente presión pública en medio de un escenario político cada vez más complejo.