Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, la política de asistencia social mostró un fuerte reordenamiento del gasto público. Según un informe de la consultora C-P, la Asignación Universal por Hijo (AUH) fue el único programa social que logró superar ampliamente la inflación, con un incremento real cercano al 88%–90% entre noviembre de 2023 y marzo de 2026.
El estudio detalla que el Gobierno decidió concentrar los recursos en la AUH, bajo el argumento de priorizar la asistencia directa a las familias sin intermediación de organizaciones sociales. En ese período, el resto de los programas asistenciales sufrió recortes significativos o pérdida de poder adquisitivo.
Entre los más afectados aparecen el Programa Progresar y el Potenciar Trabajo, que registraron caídas reales superiores al 70%, según el mismo informe. También se menciona una reducción en la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), que habría perdido alrededor del 30% de su valor real.
En paralelo, la Tarjeta Alimentar mostró una leve caída del poder de compra, estimada en torno al 6%, aunque el Gobierno sostiene que la ampliación de beneficiarios permitió compensar parcialmente ese impacto.
De acuerdo con el análisis, la AUH no solo fue la prestación menos afectada por el ajuste, sino que además mejoró su cobertura sobre la canasta básica alimentaria, pasando de 55% en noviembre de 2023 a 87% en febrero de 2026, según datos oficiales citados en el informe.
Sin embargo, economistas advierten que la reconfiguración del sistema genera distorsiones. Desde la consultora remarcaron que hoy “cobra más un desempleado o informal por cada hijo que un trabajador registrado”, lo que podría afectar los incentivos a la formalización laboral.
El informe concluye que, mientras la AUH consolidó su rol como principal herramienta de asistencia directa, el resto de los programas sociales experimentaron una fuerte reducción tanto en alcance como en poder adquisitivo en el marco del ajuste fiscal.