El presidente Javier Milei viajará este jueves 19 de febrero a Washington, tras ser convocado por su par estadounidense, Donald Trump, para participar del primer encuentro del denominado “Board of Peace” (Junta de la Paz).
La visita se produce en un contexto de acercamiento político y económico entre ambos gobiernos. En las últimas semanas, la administración libertaria avanzó en entendimientos bilaterales con la gestión Trump, incluyendo acuerdos vinculados a la explotación de minerales críticos como litio y cobre, además de un marco comercial que abrió discusiones sobre el alcance de los compromisos asumidos por cada país.
A nivel regional, surgieron interrogantes sobre la compatibilidad de esos acuerdos con las reglas del Mercosur. Según informó el periodista Raúl Kollmann, fuentes diplomáticas brasileñas indicaron que el Itamaraty analiza si algunos puntos podrían entrar en tensión con normativas del bloque, especialmente en materia arancelaria y regulatoria.
El viaje presidencial también coincide con cuestionamientos de sectores opositores, que advierten sobre el impacto económico y geopolítico de la estrategia exterior del Ejecutivo. Desde el oficialismo, en cambio, sostienen que el fortalecimiento del vínculo con Washington resulta clave para atraer inversiones y consolidar respaldos financieros.
El “Board of Peace”, foro promovido por Trump, fue presentado como un espacio alternativo de articulación internacional. Sin embargo, su lanzamiento estuvo marcado por ausencias relevantes: varios países europeos, junto con potencias como China y Rusia, declinaron la invitación. En América Latina, la mayoría de los gobiernos tampoco confirmó su presencia, mientras que Italia rechazó incorporarse como miembro pleno y anunció que participará como observador.
Analistas y dirigentes políticos en Estados Unidos señalaron que el nuevo ámbito podría competir con las Naciones Unidas, lo que alimentó dudas sobre su alcance y representatividad.
Así, Milei volverá a Washington con una agenda centrada en este foro y en la continuidad de las negociaciones bilaterales, en medio de un debate interno que no cesa sobre el rumbo de la política exterior argentina.