El abogado penalista Juan José Saín ofreció un análisis incisivo y emotivo en el programa Actualidad Política de LV11 sobre el triple crimen de Florencio Varela y la crítica situación de seguridad en el país. Sus declaraciones se centraron en la necesidad de un Estado con planificación e inteligencia para combatir la matriz del problema que, según él, tiene al narcotráfico y la corrupción en su centro.
La droga como "común denominador" de la violencia
Saín fue categórico al diagnosticar la situación, rechazando los discursos superficiales que buscan simplificar la tragedia:
"No encuentro explicación a la ausencia de planificación, de inteligencia y de planificación, por parte del Estado. Para mí, lo que ha pasado con estas niñas es un macabro resultado".
El penalista lamentó que, a pesar de la movilización de fuerzas de seguridad, los hechos de violencia sigan sucediendo. Subrayó que el problema va más allá de la mera delincuencia, ya que "Argentina padece una corrupción estructural muy grande, que moviliza a la droga. El común denominador de todas las masacres o de lo malo es la droga".
El abogado también lanzó una fuerte advertencia contra la retórica que busca culpar a otros países o alienta la discriminación. Recordó que la capacidad criminal no es ajena al país, citando el caso de los hermanos Lanatta y Schillaci, "sicarios argentinos" juzgados y condenados por los crímenes de General Rodríguez. Saín insistió en que no se puede caer en un discurso discriminativo al hablar de la violencia.
Saín expresó su dolor al notar que "las edades bajan, la criminalidad aumenta". Si bien reconoció que la droga es el factor principal en estos hechos, identificó otros factores sociales que amplifican la crisis: la "falta de oportunidades" y la "educación".
Su reflexión más sentida se centró en la desigualdad: "Lo que más me duele es que siempre paga la carne del pueblo, es doloroso decirlo, pero lo siento así". El abogado concluyó en que la responsabilidad no recae solo en el Estado central, sino también en las "asimetrías de las pequeñas comunidades", que carecen de la estructura necesaria para proteger a sus ciudadanos más vulnerables.