El economista Federico Scrimini, integrante de Conciencia y Acción Ciudadana (CyAC), participó del ciclo Actualidad Política en Radio LV11, donde compartió una mirada crítica sobre el panorama económico y político que atraviesa el país después de las elecciones en la provincia de Buenos Aires.
Con un análisis directo, Scrimini explicó que el resultado de los comicios era algo previsible en un contexto de caída del salario real y creciente malestar social:
“Yo adhiero al teorema de que cuando el salario real viene en picada no hay elección que se gane. Ese teorema era para presidenciales, pero ahora se empieza a cumplir en las de medio término”.
Respecto a la devaluación y el aumento del dólar, el economista advirtió que el impacto en los precios es inevitable, aunque no siempre en la misma proporción:
“Si la devaluación fue del 30%, no se va a trasladar en ese mismo porcentaje, pero la presión sobre el dólar siempre repercute en precios. El problema es que ya casi no hay ventas y octubre está a la vuelta de la esquina”.
Banco Central
Uno de los puntos más preocupantes que planteó Scrimini fue la situación del Banco Central, al señalar que las reservas ya son negativas:
“La plata del Fondo Monetario ya se fue, lo del blanqueo también, y hasta la cosecha récord. Muchos dicen que están usando dólares de los depósitos de la gente vía encajes bancarios. Ya no quedan fondos propios”.
En el plano político, subrayó la pérdida de apoyo del oficialismo, incluso entre quienes antes lo respaldaban:
“De tres votantes de Milei, uno se le cayó en menos de dos años. Y eso no es solo en Buenos Aires, también se ve en las provincias. El discurso que alguna vez fue atractivo, hoy choca con la realidad de la gente que no llega a fin de mes”.
Malestar general
Scrimini remarcó que el malestar social será un factor decisivo en las próximas elecciones:
“Cuando a los jubilados se los ajusta, cuando se suspenden pensiones por discapacidad —como pasó en Santiago con más de 70 mil personas—, eso impacta directamente en la percepción de la gente. Y a la hora de votar, eso vale más que cualquier discurso”.
También apuntó contra los medios y los mercados, que según él dejaron de respaldar al Gobierno:
“Cuando los propios periodistas y analistas que lo apoyaban se dan vuelta, significa que ya le bajaron el pulgar. Y los mercados, que eran su respaldo, ya no le creen”.
Finalmente, advirtió que el problema va más allá de lo electoral y tiene un límite estructural:
“El problema no es cómo vota la gente, el problema es que no hay dólares. Podrán pisar el tipo de cambio hasta las elecciones, pero después la corrección va a ser inevitable y mucho más dura”.