En esta nueva entrega de Nuevo Diario en tu Barrio visitamos el Bº Autonomía, de la ciudad de Santiago del Estero, donde nos interiorizamos de sus características particulares y todo lo que lo hace especial y singular.
El Centro de Jubilados y Pensionados
Otra institución que refleja el espíritu solidario de aquellos primeros vecinos es el Centro de Jubilados y Pensionados. Su historia comenzó de una manera sencilla: un grupo de personas se reunía en la casa de uno de los vecinos para realizar clases de gimnasia y yoga. Con perseverancia obtuvieron la personería jurídica, gestionaron un espacio propio y lograron levantar el edificio que hoy funciona como uno de los principales puntos de encuentro para los adultos mayores.
Actualmente, el centro ofrece talleres de yoga, gimnasia, folclore, teatro, podología, masajes y diversas actividades que reúnen semanalmente a decenas de personas. Más que un edificio, representa un lugar donde muchos vecinos encuentran compañía, contención y una vida social activa.
Personalidades del barrio que nunca se olvidan
Pero detrás de cada institución hay nombres propios que los habitantes del Autonomía recuerdan con enorme respeto. Personas que dedicaron años de su vida a gestionar, golpear puertas y trabajar desinteresadamente para mejorar el barrio.
Ocupa un lugar muy especial el padre Alfredo Basualdo. Quienes lo conocieron hablan de él con enorme afecto, no solo por su tarea pastoral, sino también por su compromiso con la educación y con las familias del barrio. Muchos recuerdan su capacidad para acompañar a quienes atravesaban momentos difíciles y su manera de involucrarse personalmente en cada proyecto comunitario.
Los adultos mayores lo sostienen
Con el paso de los años, el Autonomía también fue cambiando. Los niños que llenaban las plazas, jugaban en las veredas o recorrían el barrio en bicicleta crecieron, estudiaron, formaron sus propias familias y, en muchos casos, se mudaron a otros sectores de la ciudad.
Hoy son los adultos mayores quienes sostienen gran parte de la vida institucional del barrio. Son ellos quienes mantienen abiertas las puertas del centro de jubilados, colaboran con la biblioteca, participan de las actividades religiosas y continúan reuniéndose para pensar cómo mejorar el lugar donde eligieron vivir hace casi cinco décadas.
Nuevos desafíos
Los desafíos también son distintos. Los vecinos hablan de la necesidad de recuperar algunos espacios públicos, mejorar la limpieza, reparar calles, fortalecer la seguridad y acompañar el crecimiento de los barrios vecinos para que ese desarrollo beneficie a toda la comunidad.
Sin embargo, hay algo que permanece intacto: el sentido de pertenencia.
Quienes llegaron cuando el barrio apenas comenzaba aseguran que nunca pensaron en irse. Allí criaron a sus hijos, hicieron amistades que perduran hasta hoy y vieron crecer instituciones que, en muchos casos, ayudaron a levantar con sus propias manos.
Tal vez por eso, cuando hablan del Autonomía, no lo hacen solamente como un lugar donde viven. Hablan de una parte de su propia historia.
Porque el barrio Autonomía no se explica únicamente por sus calles, sus plazas o sus edificios. Se entiende a través de las personas que lo hicieron crecer, de los vecinos que transformaron necesidades en proyectos y de una comunidad que aprendió que, cuando se trabaja de manera colectiva, los barrios también pueden construir su propia identidad.
Y esa identidad, casi cincuenta años después, sigue siendo el mayor patrimonio.