Debido al contexto nacional, con el incremento de precios en insumos principales que influyen en el proceso de producción de panificados y sus derivados, el sector de panaderos es uno de los que más ha sentido la crisis económica y la baja del poder adquisitivo en la provincia. Lo que llevó a una caída en el consumo, que en el último año se ha sentido. Modificando incluso las modalidades de compra y hábitos por parte de la gente.
Según informes anteriores desde Nuevo Diario, se había dado a conocer el último aumento que tuvo el kilogramo de pan en Santiago, que fue del 8% al 10%, quedando en un precio entre $2.800 y $3.000. Pero hoy, el rubro debe enfrentar dos grandes problemáticas que tienen que ver con el escenario económico: la competencia desigual con vendedores particulares de panificados y la caída del consumo de este tipo de productos.
En diálogo con Roberto Llanos, del Centro de Industriales Panaderos, explicó que esta decisión de aumento del precio en todos los panificados se tomó "debido a la suba de precios de insumos como harina, azúcar, huevos, sumado a todo lo que significa el mantenimiento de una infraestructura de panadería que tiene que ver con pago de sueldos a empleados, servicios e impuestos, como así también mantenimiento de equipamiento de gran costo, entre otros. No es fácil sostener una estructura así, más en los tiempos actuales que vivimos".
El consumo
El kilogramo del pan surtido ronda su precio entre $ 2.800 y $ 3.000. A esto, según explicó, "el precio del pan no registró aumentos desde abril, pero en los últimos meses las materias primas como harina, levadura y el gas tuvieron subas considerables, lo que presionó directamente en los costos de producción".
Asimismo, esta suba debe afrontar uno de los principales temas que tiene el rubro, que es la baja del consumo. "Según los últimos cálculos, de diciembre del año pasado a este diciembre, ha habido una baja en el consumo de casi el 15%. Y teniendo en cuenta que para nosotros, las altas temperaturas son una cuestión difícil de sobrellevar”, analizó.
“Si nosotros hacemos una mirada general, teniendo en cuenta la materia prima, el pan ha bajado muchísimo el consumo con respecto a años anteriores. Del 2015 al 19 hubo una caída importante. Luego vino la pandemia en el 2020 y el 2021 fue un momento de tratar de repuntar. Y el 2022, lo intentamos, pero desde el 2023 hasta ahora, de nuevo en caída”, explicó Llanos.
Nuevos hábitos
Con respecto a los cambios en las modalidades de compras y la economía a nivel nacional, regional y local, Llanos siguió en su análisis.
“Desde que ha asumido el gobierno Javier Milei, en nuestro rubro hemos tenido muchos aumentos. No solamente en la materia prima, sino también en los impuestos. La energía eléctrica y el gas son nuestros principales aliados, junto al agua, sumado a los salarios, lo que significa que tenemos que afrontar sumas de dinero exorbitantes. Y para los que deben llevar adelante una empresa de este rubro, realmente que la carga se hace cada vez más pesada”, planteó.
A su vez, siguió: “Hoy las personas que llevan un kilogramo de pan, es porque tienen una fiesta, una reunión, un asado; si no, la compra generalmente es de medio kilo o las personas compran lo que van a consumir en el momento. Antes las personas llevaban un kilogramo o más, para tener para dos o más días”.
La competencia
Muchas familias señalan que el pan, un producto esencial en la mesa diaria, empieza a convertirse en un gasto difícil de afrontar. Es por ello que se da el otro gran problema del sector y tiene que ver con la competencia. “También tenemos que afrontar el hecho de que la gente elige consumir otros productos, incluso hay algunos que producen su propio pan y lo venden, en eso hay una diferencia considerable de precios que a nosotros nos golpea fuertemente”, sostuvo.
"Además, con las compras del pan, generalmente llevan más las piezas conocidas como pan francés o sangucheros, muy poco criollitos, para que sea más cantidad y menos el peso. Luego, están los productos más costosos, como las facturas o las medialunas. La gente consulta más el precio por unidad que por docena. Antes, no hace mucho, los clientes compraban por docena este tipo de productos; hoy llevan de dos o tres o hasta seis, es decir, media docena. Muy pocos llevan más de media docena", dijo.
Escenario nacional
La realidad de los panaderos no dista de otros sectores que atraviesan una profunda crisis en la Argentina. Según el último informe del Centro de Panaderos a nivel nacional, en los últimos 18 meses cerraron 14 mil comercios y pymes del rubro en todo el país.
Para los comerciantes y productores que todavía tienen "resto" y pueden seguir funcionando, asumir los costos resulta cada vez más tedioso. El aumento en las materias primas generó que muchas firmas lleguen, incluso, a cobrar un diferencial en productos con dulce de leche o crema pastelera.