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La Provincia Escuelas Abiertas

Docentes que colaboran en la alimentación de alumnos

Buscan ampliar la propuesta incentivando a los chicos al emprendedurismo.

El rector normalizador del Colegio Secundario Banda, profesor Fernando Godoy, dialogó con Nuevo Diario sobre el innovador proyecto alimentario que la institución lleva adelante desde hace más de un año y que hoy se ha convertido en una verdadera experiencia de Escuela Abierta, involucrando a toda la comunidad educativa.

La iniciativa se desarrolla a través del programa provincial Fuerza Alimentaria, dependiente del Ministerio de Educación, mediante el cual la escuela recibe fondos mensuales destinados a la alimentación de los estudiantes. Sin embargo, lejos de limitarse a contratar proveedores externos, las autoridades decidieron buscar alternativas que permitieran optimizar los recursos disponibles.

Actualmente, según el plato a preparar, de una a 3 veces por semana, los alumnos reciben alimentos preparados en la institución en horas del mediodía. Una vez a la semana se ofrece un plato caliente, como arroz con pollo, fideos con salsa o pollo con guarnición, mientras que en otras jornadas se entregan sándwiches de milanesa o fiambre.

"Nos dimos cuenta de que, si cocinábamos nosotros mismos, podíamos ofrecer comidas más completas y nutritivas con el mismo presupuesto. Con el costo de un vaso de yogur podemos preparar un plato de comida para los chicos", explicó Godoy.

El rector destacó que el éxito del proyecto se basa en el compromiso de toda la comunidad educativa. Ordenanzas, preceptores, administrativos y docentes colaboran en la compra de insumos, la búsqueda de precios y la preparación de los alimentos. Además, la institución realiza compras mayoristas de productos de primera calidad para reducir costos sin afectar el valor nutricional de las comidas.

Otra de las estrategias implementadas fue la reducción de gastos operativos. Los estudiantes comenzaron a llevar sus propios platos y cubiertos, lo que permitió destinar esos recursos a la compra de más alimentos. Asimismo, la escuela utiliza cocinas a leña y carbón para disminuir el consumo de gas.

"Gracias a estas decisiones no solo logramos sostener el servicio, sino que incluso nos queda dinero a fin de mes. Ese excedente se acumula para reforzar los menús y aumentar la cantidad de comidas elaboradas", señaló.

El proyecto también dio origen a una importante propuesta pedagógica. A través del programa Jóvenes Emprendedores, los alumnos comenzaron a elaborar y comercializar productos como medialunas, fosforitos y empanadillas durante actos escolares y otras actividades institucionales.

La escuela aporta el capital inicial y los estudiantes se encargan de todo el proceso: producción, cálculo de costos, facturación, venta y distribución de ganancias. Ahora, el próximo desafío será fabricar el pan que se utilizará en los propios comedores escolares.

"Queremos que aprendan sobre costos de producción, comercialización y trabajo en equipo. No se trata solamente de cocinar, sino de brindar herramientas para el futuro", afirmó el rector.

Paralelamente, la institución continúa avanzando con importantes mejoras edilicias. Durante los últimos meses se concretó la pintura de aproximadamente 20 aulas y distintos sectores del establecimiento, trabajos realizados sin suspender clases gracias al aporte de materiales del Ministerio de Educación y al trabajo de una cuadrilla especializada.

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