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La Provincia Locales

Ejemplos de civismo en las urnas: votantes que honran la democracia

Aquí, las historias de Rosa (90), Marcelo (76), Guido (96) y Amadeo (101), quienes dijeron presente para reafirmar su sentimiento democrático, en las elecciones de ayer en Santiago.

En una jornada electoral marcada por la concurrencia de dos sistemas de votación, varios ciudadanos demostraron que ejercer el derecho al voto es una prioridad inquebrantable, llevando su deber cívico más allá de las limitaciones de tiempo y edad, sirviendo de ejemplo inspirador para las nuevas generaciones.

Rosa Antonia Mazarelli, de 90 años, fue una de las protagonistas tempranas de la jornada en la escuela N° 764 Diego de Rojas. A pesar de su marcada dificultad para caminar, cumplió con su deber cívico puntualmente a las nueve de la mañana, escoltada por vecinos solidarios que se convirtieron en testigos de su firmeza democrática. Uno de sus acompañantes comentó con emoción sobre la determinación de la señora Mazarelli: "Hace una semana que quería venir a votar, me mandaba mensaje que no me olvide de ella y es un ejemplo, 'quiero hacerlo para que vea la juventud', dijo", recalcando la importancia de transmitir valores.

Otro testimonio de compromiso inquebrantable provino de Marcelo Argañaraz, de 76 años, quien votó en la escuela Ingeniero Santiago Maradona. Su mensaje fue contundente y puso en valor la primacía del acto democrático: "La democracia está primero, la salud después. La democracia es un mandato que tenemos todos los ciudadanos. Hay muchos que, estando sanos, no vienen a cumplir", remarcó, subrayando la responsabilidad ciudadana que debe primar.

El civismo tuvo su máxima expresión en Guido Antonino Salvatierra Raimondi, contador público nacional de 96 años. Salvatierra demostró una asistencia perfecta a las urnas, convirtiéndose en un símbolo de la constancia electoral a lo largo de la historia argentina.

Se estima que solo desde el año 2005 hasta hoy ha participado en 28 votaciones. Si se considera su empadronamiento a los 21 años (alrededor de 1950), su historial de participación democrática es una verdadera lección de constancia y compromiso cívico a través de las décadas, abarcando un vasto panorama de transformaciones políticas y sociales en el país. Estos ciudadanos representan la memoria viva de la importancia de la voz individual en el destino colectivo.

Y uno de los que más se destacó en esta jornada electoral fue don Amadeo Melián, quien con 101 años, votó en la escuela Henry Dunant, acompañado de su nieto Sebastián.

Miles de abuelos se levantaron temprano, se pusieron su mejor vestimenta y, con ayuda de hijos, nietos o vecinos, fueron con su DNI en mano a ejercer su voto, reafirmar el civismo y alzar la bandera de la democracia.

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