Con música, espectáculos, puestos de emprendedores y vecinos que volvieron a encontrarse en las calles del barrio, el Primera Junta celebró sus 50 años de historia con una fiesta popular que convirtió el aniversario en una verdadera jornada de encuentro comunitario.
La celebración tuvo como punto central la Plaza Mayo del barrio, donde durante todo el día se desarrolló una programación artística y cultural que convocó a familias enteras, antiguos vecinos y nuevas generaciones que quisieron ser parte de una fecha cargada de recuerdos y emociones.
Detrás de la organización hubo semanas de trabajo y coordinación para lograr un festejo a la altura de la ocasión. Uno de los referentes del evento y vecino, Julio Blas, destacó la respuesta de la comunidad y aseguró que el objetivo fue que el barrio pudiera vivir un aniversario distinto. "Estamos viviendo un verdadero cumpleaños", expresó durante el desarrollo de las actividades.
La propuesta buscó también generar una oportunidad para que muchas familias pudieran trabajar y mostrar sus emprendimientos en un contexto económico complejo.
A los espectáculos se sumaron además actividades religiosas y comunitarias que comenzaron previamente con una vigilia y el tradicional canto del cumpleaños al barrio, acompañado por vecinos y momentos que emocionaron a quienes forman parte de la historia del lugar.
La celebración también tuvo un significado especial por el rol que ocupa la capilla San Luis Gonzaga, uno de los espacios más representativos del sector. Este año, además, la comunidad recuerda los 300 años de la canonización de su Santo Patrono, una fecha que le dio un sentido aún más profundo al aniversario.
El profesor Héctor Bravo, uno de los referentes de la organización artística, remarcó que la intención fue abrir el festejo a toda la ciudad y convertirlo en una celebración colectiva. Con medio siglo de vida, Primera Junta celebró mucho más que una fecha. Celebró a quienes estuvieron desde el comienzo, a quienes ya no están pero dejaron su huella y a las nuevas generaciones que siguen construyendo la identidad de un barrio que mantiene intacto su espíritu comunitario.