Referentes del Encuentro de Vidaleros y Quichuistas de Santiago del Estero participaron en el stand provincial, rindiendo un emotivo homenaje a los cultores populares. La presentación destacó el rol de los músicos santiagueños como guardianes de una herencia que se mantiene vigente a través de las décadas.
En el marco de la Feria Internacional del Libro que se desarrolla en Buenos Aires, la cultura santiagueña tuvo ayer una presencia destacada a través de referentes y difusoras que forman parte de la organización del histórico Encuentro de Vidaleros y Quichuistas. Este evento, que cuenta con varias décadas de trayectoria en la provincia, se trasladó simbólicamente a la capital nacional para exponer la profundidad de la identidad artística de Santiago del Estero. La participación subrayó la importancia de estos encuentros como espacios de resistencia y celebración de las raíces más profundas del noroeste argentino.
En representación de estas celebraciones y como voces autorizadas de la identidad local, Estela Ruiz e Inés Altamiranda compartieron sus vidalas en quichua, acompañadas por Adriana Ruiz. Durante su intervención, realizaron un sentido homenaje a los vidaleros que participan año tras año en los encuentros provinciales, definiéndolos como “guardianes indiscutibles de la cultura”. La interpretación de los cantos ancestrales permitió a los visitantes de la feria conectar con una expresión artística que trasciende el tiempo y preserva la lengua materna de la región.
El stand de Santiago del Estero fue el escenario donde este homenaje ocupó un lugar preponderante, atrayendo la atención de un público diverso interesado en las manifestaciones folclóricas auténticas. La actividad se integró de manera orgánica al cronograma de propuestas que la provincia despliega en la feria, reafirmando el compromiso del Estado y de los gestores culturales con la visibilización de los saberes tradicionales. El espacio se convirtió así en un punto de encuentro entre la literatura y la oralidad, elementos inseparables de la riqueza intelectual santiagueña.
Finalmente, la presencia de estas mujeres vidaleras en un evento de magnitud internacional como la Feria del Libro simboliza la vitalidad de la cultura quichuista en la actualidad. Al llevar sus coplas y sus lenguas al centro de la escena editorial, no solo se rinde tributo a quienes las precedieron, sino que se asegura que las nuevas generaciones reconozcan el valor de su patrimonio. La jornada cerró con un clima de profunda emotividad, dejando una huella de santiagueñidad en uno de los eventos culturales más importantes del continente.