Daniel Filmus, exministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación (2021-2023), dialogó ayer con Nuevo Diario: apuntó contra el gobierno que encabeza Javier Milei y denunció el desfinanciamiento del sector y la fuga de científicos, defendió la presencia del Estado y se refirió a la causa Malvinas, entre otras cosas.
—Dijiste, en X, que "el gobierno de Milei destruye en tiempo récord el esfuerzo de miles de científicos y tecnólogos".
—Por los datos que el Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia y Tecnología mostró: la caída del presupuesto en ciencia y tecnología, en estos dos últimos años, ha sido la más grande de la historia. Argentina había llegado, en el 2015, al 0,35% del PBI (Producto Bruto Interno); había caído, en el gobierno de (Mauricio) Macri, al 0,23%; había recuperado al 0,31% en el gobierno de Alberto (Fernández); y hoy está en 0,17%. La Ley de Financiamiento de la Ciencia, que la derogó este gobierno en el Presupuesto 2026, tanteaba llegar al 0,45% y llegar al 2032 con al menos el 1%. Como consecuencia principal, lo que tenés, por un lado, es la paralización de los principales desarrollos científicos-tecnológicos argentinos, y por el otro, la emigración de una cantidad enorme de jóvenes y de investigadores muy bien formados y que son demandados por otros países y que nunca los vamos a poder recuperar.
—¿Por qué no les interesa invertir en ciencia y tecnología?
—Hay varias razones, pero la primera y fundamental es que el modelo de país que plantean es fundamentalmente extractivista, de producción primaria y sin agregar valor, o de especulación financiera, que no necesita el desarrollo científico-tecnológico. Vos ves las medidas que tomó, por ejemplo con lo del RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones), que permite que se compren los paquetes científicos-tecnológicos 'llave en mano' y no favorece el desarrollo nacional. Entonces, vos tenés países como Noruega, que tienen un desarrollo también en base a producción primaria, fundamentalmente petróleo, pero desarrollaron su propia tecnología, como la explotación offshore, y países, como los africanos, que esperan que otros vengan con la tecnología y les saquen la producción primaria. Algunos países son ricos e igualitarios y otros países, como está siendo el caso de Argentina, son cada vez más desiguales. Argentina es el único país de la región que tiene producción satelital propia, fue el único país de la región que tuvo su vacuna en la pandemia, es el único país de América Latina que tiene trigo transgénico, es el único país que tiene desarrollos nucleares propios, el único que tiene premio Nobel en ciencias básicas propias. Argentina es un país que se caracterizó históricamente por tener un gran desarrollo científico y tecnológico, y hoy el Gobierno nacional está destruyendo años y años de trabajos de científicos argentinos.
- Visitaste Santiago del Estero en 2023 y hablaste sobre el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030. Teniendo en cuenta este paradigma que mencionás, ¿qué avizorás para el 2030?
- Históricamente en Argentina, a pesar del desarrollo científico del que te hablaba, el 80% de la inversión en ciencia y tecnología está en la zona central. No hay nada más desigual, en el país, que el desarrollo científico-tecnológico. Todo ocurre en Buenos Aires y Gran Buenos Aires, a lo sumo en Santa Fe, en Córdoba y algo en Bariloche; todo el resto, sin lugar a dudas, está desprotegido y con muy poco desarrollo científico. Para darte una idea, vos vas al edificio de Ciencias Exactas de Buenos Aires y tenés a miles de investigadores de Conicet y a miles de becarios de Conicet; pero vas a provincias y no tenés ni 50 investigadores del Conicet. Esa diferencia es enorme. En cada provincia pudimos generar programas de ciencia, entre otras cosas que permitieran que se radiquen investigadores y científicos allí. Con esta derogación, las provincias quedan liberadas a sus propios recursos. Y como sabemos, hay provincias como Buenos Aires, Gran Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza que algo invierten en ciencia y otros lugares en los que la ciencia y la tecnología van a quedar totalmente desprovistas.
—¿Por qué los argentinos se "apropiaron" de la lucha de los científicos y becarios del Conicet?
—Te lo muestran todas las encuestas: ¿Qué áreas no se pueden amputar? Educación, ciencia, tecnología y salud. Educación, ciencia y tecnología son temas que los argentinos y las argentinas saben que definen, en buena medida, el futuro del país. Argentina tiene capacidad tecnológica para exportar productos sofisticados que le permitan ingresar divisas que el país necesita para su desarrollo y su crecimiento, y la ciencia lo permite. Para tener una idea, Argentina importa en vacunas 530 millones de dólares por año. Si Argentina desarrollara sus propias vacunas, esos recursos podrían utilizarse para otros temas que necesita el pueblo. En plena pandemia, Argentina fabricó sus propios barbijos: todos usábamos el barbijo del Conicet; fabricó sus propios kits de detección del virus... Argentina, con un desarrollo enorme, fue el único país que tuvo aprobada su vacuna contra el covid El pueblo es consciente del aporte que pueden hacer la ciencia y la tecnología a la resolución, no solo para conseguir divisas, sino para la resolución de otros problemas: hay enfermedades, como el chagas y la fiebre hemorrágica, que son propias y que, si nosotros no las investigamos, nadie va a venir a darnos soluciones desde afuera.
—Reaparecieron enfermedades olvidadas, como el sarampión, la poliomielitis y la tos convulsa.
—Cuando me preguntaste "¿Por qué el Gobierno no invierte?", comencé a decirte por el modelo de país que proyecta; pero tampoco invierte por otras razones: porque su excusa es "el ajuste y el equilibrio fiscal". Fíjate que es ridículo, porque te hablé del 0,30% del PBI, es decir: ningún ajuste en ciencia resuelve ningún tema. El Conicet ha sido ajustado, y el Conicet es el 0,1% del PBI. Es ridícula la inversión que se hace. Por un lado, tenés el tema del ajuste fiscal, pero por el otro lado, tenés un gobierno que es oscurantista en cuanto a su percepción de la ciencia: es antivacuna, es terraplanista... Es un gobierno que no cree en el cambio climático: mirá lo que está pasando en el sur. Los principales miembros del gobierno no creen en el avance de la ciencia, entonces, es una cuestión casi de principios. ¿Cómo Argentina pretende tener un desarrollo propio si efectivamente tiene un gobierno que lo que hace es boicotear la ciencia y boicotearla, principalmente, en el interior del país?
—Como exsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur de la Nación Argentina (2019-2021), ¿qué opinás respecto a que excombatientes denunciarán a Milei por haber dicho que son los kelpers los que deben decidir la soberanía de Malvinas?
—Hay una gravedad inusitada, que tiene un común denominador con lo que hablábamos de ciencia. Un gobierno que no cree en la soberanía, en la posibilidad de que Argentina tenga su propio destino, es un gobierno al que tampoco le preocupa la soberanía territorial. Una cosa está vinculada con la otra.
—¿Qué observás para este 2026 en términos políticos?
—Lo que uno lamentablemente observa es que hay una decisión del Gobierno de seguir profundizando el ajuste, la recesión, la desindustrialización y marcar su modelo de desarrollo interno solo en la producción primaria para poder exportar productos sin valor agregado. Eso va a seguir generando pobreza y, como vemos, va a seguir generando que baje el consumo y que nuestras familias estén en condiciones cada vez más precarias. Avizoro un 2026 donde también el Gobierno va a intentar, como hizo con la derogación de la educación, de la educación técnica o de la ciencia, seguir cercenando derechos. Lo está haciendo con la nueva legislación laboral... Va a haber, entonces, una gran resistencia popular: el Gobierno se encontró con un pueblo que no está dispuesto a renunciar a esos derechos. Vamos a tener un año con mucha movilización y mucha resistencia.