Una jornada especial se suma a la memoria colectiva y al libro de la historia del Jardín de Infantes Nº 93 "Grillito". Bajo el lema “Santiago: el grito del parche”, la institución llevó a cabo una nueva edición de su tradicional Marcha de los Bombos Institucional. El evento no fue solo un desfile escolar, sino una profunda experiencia de identidad que buscó conmemorar un nuevo aniversario de la Autonomía Provincial, reafirmando el orgullo de pertenencia a la tierra del encuentro.
El punto de partida fue la Parroquia “Nuestro Señor de Mailín”, desde donde columnas de niños, familias y docentes iniciaron un caminar rítmico que llamó la atención de los vecinos. La columna estuvo encabezada por las autoridades institucionales y contó con la destacada presencia de la supervisora escolar, Lic. Marcela Olivera. El sonido de los parches marcó el pulso de una columna que crecía en entusiasmo a medida que avanzaba hacia el sector sur de la capital santiagueña.
Unión de instituciones y latido compartido
Uno de los momentos más emotivos de la jornada se vivió al llegar al punto de encuentro, con la presentación oficial del Coro Institucional del Jardín "Grillito". Los pequeños alumnos interpretaron con notable respeto y alegría la canción “Soy santiagueño”, una pieza que resume la esencia del ser local. La interpretación, seguida con silencio y emoción por los adultos presentes, se convirtió en un regalo artístico que subrayó el valor de la música como herramienta de enseñanza en el nivel inicial.
Arte colectivo y danzas tradicionales
El despliegue coreográfico no se quedó atrás. Los presentes disfrutaron de una representación de la leyenda de la Telesita y un cuadro de baile a cargo del Jardín "Tambor de Tacuarí". Por su parte, la Fundación Nocka Munayki y la DiGAIA ofrecieron una demostración de bombos que impactó por su fuerza sonora. La danza comunitaria llegó de la mano del Jardín "Walt Disney", que invitó a todos los asistentes a bailar el huayra muyoj, una danza que celebra las raíces más profundas de la región.
Desde la institución organizadora, agradecieron profundamente el acompañamiento de las familias y la colaboración de la Comisaría 7ª, que resguardó la seguridad de los niños durante todo el recorrido. La jornada dejó una certeza clara entre los presentes: cuando la escuela y la comunidad caminan juntas al ritmo del bombo, se construyen experiencias que dejan huellas imborrables para toda la vida, fortaleciendo la historia y la identidad local.