Esta tarde se realizó una jornada especial en el Colegio San José, donde una importante cantidad de feligreses recibieron al padre Pedro Opeka, que brindó una charla para contar su experiencia y su labor incansable en Madagascar (África). “Mi oficina es la calle; la gente me puede encontrar trabajando, caminando, en las calles y ahí puede acercarse y hablarme”, expresó en su mensaje y es brevemente lo que lo define, un misionero que trabaja codo a codo con la gente.
La Arquidiócesis de Santiago del Estero organizó esta jornada, donde estuvieron presentes el cardenal Vicente Bokalic Iglic, junto al hermano Cristian Viscardi y demás agrupaciones y movimientos pastorales.
Opeka es un reconocido misionero vicentino que desde hace más de cinco décadas desarrolla una inmensa labor humanitaria en Madagascar. Su compromiso con los más pobres y su proyecto comunitario llamado “Akamasoa” lo han llevado a ser nominado al premio Nobel de la Paz, convirtiéndolo en una de las figuras más relevantes de la misión evangelizadora de la iglesia del mundo.
En su testimonio de vida y de misión, se planteó como un espacio de diálogo donde la gente participó también con sus miradas y preguntas hacia él. Posteriormente, se dio inicio a la misa.
Asimismo, al ser consultado sobre Santiago del Estero, definió: “Es un pueblo fuerte y firme, con una gran historia y cultura. Hay un pueblo fuerte en sus creencias y hay que cuidarlo, porque eso mantiene de pie a una comunidad. Tienen que mantenerse así y todos unidos. Y también hay que cuidar a nuestros jóvenes, acompañarlos y ayudarlos a que encuentren su camino; ellos son nuestro futuro”.