Debido al contexto nacional, con el incremento de precios en insumos principales que influyen en el proceso de producción de panificados y sus derivados, desde esta semana se fijó un aumento en el precio del kilogramo de pan y demás productos panificados, aunque se da una variación importante de valores entre panaderías, kioscos y particulares que se dedican también a la venta de este tipo de productos. En ese escenario, se dio una fuerte caída en el consumo de dicho rubro, lo que afecta las economías familiares en Santiago.
Según se había dado a conocer en informes anteriores desde Nuevo Diario, el primer día de este mes se fijó para la vigencia del nuevo precio que va de $ 2.800 a $ 3.000 en el kilogramo de pan en Santiago, suba que se establece entre el 8% y el 10%, aunque en otros lugares del país fue del 12%. Pero hoy, el rubro debe enfrentar dos grandes problemáticas que tienen que ver con el escenario económico: la competencia desigual con vendedores particulares de panificados y la caída del consumo de este tipo de productos.
En diálogo con Roberto Llanos, del Centro de Industriales Panaderos, explicó que esta decisión de aumento del precio en todos los panificados se tomó "debido a la suba de precios de insumos como harina, azúcar, huevos, sumado a todo lo que significa el mantenimiento de una infraestructura de panadería que tiene que ver con pago de sueldos a empleados, servicios e impuestos, como así también mantenimiento de equipamiento de gran costo, entre otros. No es fácil sostener una estructura así, más en los tiempos actuales que vivimos".
El consumo
Por ello, debido a este aumento, el kilogramo del pan surtido ronda su precio entre $ 2.800 y $ 3.000. A esto, según explicó, "el precio del pan no registró aumentos desde abril, pero en los últimos meses las materias primas como harina, levadura y el gas, tuvieron subas considerables, lo que presionó directamente en los costos de producción".
Asimismo, esta suba debe afrontar uno de los principales temas que tiene el rubro, que es la baja del consumo. "Según los últimos cálculos, en comparación del invierno del año pasado a este invierno que está finalizando, una época donde sabemos tener mayores ventas, la caída del consumo ha sido entre el 15% y el 20% en la provincia".
El aumento
El nuevo valor, sin embargo, genera inquietud en los consumidores, que ya vienen golpeados por el encarecimiento de los alimentos básicos. Muchas familias señalan que el pan, un producto esencial en la mesa diaria, empieza a convertirse en un gasto difícil de afrontar. Es por ello que se da el otro gran problema del sector y tiene que ver con la competencia. "A pesar de ese nuevo valor en panificados y el kilo de pan, en algunos kioscos, panaderías o particulares, el kilo ronda entre $ 2.000 y $ 2.400, lo que hace que la situación sea aún más difícil de afrontar", señaló.
"Además, con las compras del pan, generalmente llevan más las piezas conocidas como pan francés o sangucheros, muy poco criollitos, para que sea más cantidad y menos el peso. Luego, están los productos más costosos, como facturas o las medialunas. La gente consulta más el precio por unidad que por docena. Antes, no hace mucho, los clientes compraban por docena este tipo de productos; hoy llevan de dos o tres o hasta seis, es decir, media docena. Muy pocos llevan más de media docena", dijo.
Escenario nacional
La realidad de los panaderos no dista de otros sectores que atraviesan una profunda crisis en la Argentina. Según el último informe del Centro de Panaderos de la provincia de Buenos Aires, en los últimos 18 meses cerraron 14 mil comercios y pymes del rubro en todo el país.
Para los comerciantes y productores que todavía tienen "resto" y pueden seguir funcionando, asumir los costos resulta cada vez más tedioso. El aumento en las materias primas generó que muchas firmas lleguen, incluso, a cobrar un diferencial en productos con dulce de leche o crema pastelera.
La baja en el consumo es otro de los factores fundamentales que lleva al cierre de panaderías, y se refleja en las pocas unidades que solicitan los usuarios, que pasaron de pedir por peso a hacerlo por pieza.