Ante la aparición de escritos con amenazas de tiroteos en paredes de distintas instituciones educativas, escuelas de la provincia implementaron protocolos de seguridad y profundizaron acciones preventivas para resguardar a la comunidad educativa. En ese marco, la rectora del colegio Jesús El Maestro, profesora Ledy Castillo, brindó detalles sobre cómo abordaron la situación puertas adentro.
Según explicó, el establecimiento no estuvo ajeno a esta problemática, aunque optaron por manejar el tema con cautela para evitar generar mayor alarma. "Más que preocuparnos, decidimos ocuparnos y trabajar sobre la situación", sostuvo, destacando que desde el inicio se priorizó llevar tranquilidad a las familias.
Uno de los primeros pasos fue incorporar el tema en reuniones informativas con padres, donde el equipo directivo y el gabinete escolar explicaron el protocolo vigente dispuesto por el Ministerio de Educación de la Provincia. En esos encuentros se hizo especial hincapié en la concientización y en el rol de las familias, solicitando mayor control sobre el uso de teléfonos celulares y los contenidos a los que acceden los estudiantes, en relación a posibles "desafíos virales" que circulan en redes tanto en sus hogares como en la escuela, "todos los chicos poseen naturalmente un celular, es por eso que hicimos hincapié en este factor por decir de alguna manera, los celulares".
En paralelo, la institución desplegó una serie de medidas concretas dentro del establecimiento. Entre ellas, se reforzaron los controles durante los recreos, en los baños y en el ingreso de los alumnos. Incluso, se dispuso la reducción del uso de mochilas, promoviendo el traslado de útiles en bolsas transparentes o a la vista, como forma de prevención.
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Asimismo, se contó con la presencia policial durante dos semanas, como parte del acompañamiento institucional, y se recordó a los estudiantes la existencia de cámaras de seguridad dentro del edificio. También se establecieron nuevas pautas de circulación interna: por ejemplo, los alumnos debían solicitar autorización y ser acompañados por preceptores para dirigirse a los sanitarios durante el horario de clases.
Castillo remarcó que el trabajo cotidiano con los estudiantes fue clave. "Todos los días nos tomábamos unos minutos para hablar con ellos, explicarles las consecuencias reales de este tipo de acciones, tanto en lo legal como en lo familiar y social", indicó. En ese sentido, señaló que se buscó generar conciencia sobre el impacto que estos hechos pueden tener en toda la comunidad educativa.
En cuanto a la respuesta, la rectora destacó que, tras un inicio marcado por la preocupación, tanto padres como alumnos acompañaron las medidas. "Han entendido. Son chicos de nivel secundario, adolescentes y lograron dimensionar la gravedad de la situación", expresó.
Finalmente, valoró que, luego de varias semanas de trabajo sostenido, la situación se fue normalizando, lo que permitió retirar el acompañamiento policial. No obstante, aseguró que las acciones preventivas y de concientización continuarán, con el objetivo de sostener un ambiente escolar seguro y tranquilo, "tanto para seguridad de los padres como de los chicos y docentes también", cerró la docente.
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