El Tribunal Oral Federal de Santa Cruz inauguró ayer el juicio por el hundimiento del submarino ARA San Juan contra cuatro altos mandos de la Armada Argentina.
Los fiscales, las defensas y las querellas negociarán por los 120 testigos que declararán durante los próximos meses, a la espera de que se levante el secreto militar (N. de R.: mantiene bajo reserva pruebas que se pretenden ventilar durante el debate).
Yésica Melián, hermana de David, el santiagueño que fue parte de la tripulación, manifestó –en diálogo con Nuevo Diario– que "este juicio nos genera una mezcla de alivio y dolor profundo".
"Han pasado más de ocho años de angustia. Detrás de los tecnicismos sobre estragos y baterías que lee la prensa, estaba mi hermano: un hombre con sueños y una familia que lo sigue esperando", expresó.
El submarino ARA San Juan, que llevaba 44 tripulantes a bordo, desapareció el 15 de noviembre de 2017, en el Atlántico Sur. La nave fue un año después detectada, a 900 metros de profundidad.
Según Yésica, "no buscamos venganza, buscamos la verdad".
"Queremos que se reconozca que ellos no debían estar en esa misión, si el submarino no estaba en condiciones", señaló.
El Tribunal dio lectura del requerimiento de elevación a juicio, que contiene la acusación formulada por Lucas Alberto Colla, fiscal federal de Caleta Olivia, y María Andrea Garmendia Orueta, su par de la Procuraduría Investigaciones Administrativas.
En el banquillo de los acusados están Luis Enrique López Mazzeo, ex titular del Comando de Alistamiento y Adiestramiento de la Armada; Claudio Javier Villamide, quien fue comandante de la Fuerza de Submarinos; Héctor Aníbal Alonso, ex jefe del Estado Mayor del Comando de la Fuerza de Submarinos; y Hugo Miguel Correa, quien ocupaba simultáneamente la jefatura del Departamento de Operaciones, la División Operaciones y la Central de Comunicaciones de Submarinos.
"Este juicio es por ellos… Para que su sacrificio no sea en vano y para que nunca más la desidia estatal nos arrebate a un ser querido", concluyó.
Los magistrados le dieron a las partes el resto de la semana para que lleguen a un acuerdo sobre el orden en el que serán citados a declarar los 120 testigos previstos para el juicio oral. De no haber consenso, lo decidirán los jueces.
El Tribunal espera escuchar entre seis y ocho personas por día, para no extender durante más de cinco semanas la etapa de testimoniales. Según el cronograma pautado, el veredicto se leería a mediados de julio.