La construcción de una estatua dedicada a la llamada "San La Muerte" o "Santa Muerte" en la localidad de La Bajada, departamento Banda, despertó una fuerte repercusión en distintos sectores de la comunidad santiagueña y motivó un pronunciamiento oficial de la Iglesia Católica. La estructura, ubicada en una zona rural a pocos metros de la Ruta 1, comenzó a llamar la atención de vecinos y viajeros por sus grandes dimensiones y su impactante presencia. En las últimas horas, imágenes y comentarios sobre la obra se viralizaron en redes sociales, generando debate, curiosidad y opiniones divididas en torno a este tipo de manifestaciones religiosas populares.
Ante esta situación, el obispo de la Diócesis de Añatuya, José Luis Corral, envió una reflexión escrita en exclusiva a Nuevo Diario, en la que dejó sentada la postura de la Iglesia respecto de este culto.
"Ante algunas noticias difundidas sobre la construcción de un monumento dedicado a la llamada 'Santa Muerte', como Iglesia queremos recordar con claridad y caridad que esta falsa devoción es incompatible con la fe católica", expresó el prelado. Monseñor Corral reconoció que en distintos puntos de Argentina y de América Latina se han extendido prácticas, ritos y expresiones vinculadas a esta figura, aunque remarcó que los cristianos "deben discernir con prudencia y permanecer fieles y firmes en la verdad del Evangelio de Jesucristo".
En su mensaje, el obispo recordó que la Iglesia solo reconoce como santos a aquellas personas que vivieron de manera ejemplar el Evangelio y cuyo testimonio refleja el amor de Dios. "Son hombres y mujeres que ya gozan de la gloria de Dios y participan plenamente de la vida eterna", señaló. Asimismo, explicó que la muerte no constituye "un ser personal ni un personaje real", sino una realidad propia de la condición humana. En esa línea, sostuvo que para los cristianos "la muerte fue vencida por Jesucristo a través de su resurrección".
"Cristo resucitado es el Señor de la vida y de la historia, y en su victoria tenemos la esperanza cierta de participar también nosotros de la vida eterna", manifestó.
El obispo también alertó sobre los riesgos espirituales de este tipo de devociones y afirmó que "no podemos rendir veneración a aquello que representa la consecuencia del pecado y del mal". Además, citó las Sagradas Escrituras al recordar el pasaje de la Primera Carta a los Corintios que afirma que "el último enemigo vencido será la muerte". Luego sostuvo que atribuir poderes a esta figura "puede conducir a formas de idolatría y abrir el corazón a prácticas contrarias al Evangelio e incluso peligrosas para la vida espiritual".
Frente a estas situaciones, indicó que "la Iglesia invita a los fieles a prepararse para 'una buena y santa muerte', viviendo en gracia de Dios, reconciliados con Él y sostenidos por la esperanza cristiana. En ese marco, llamó a acudir a la intercesión de la Virgen María, de San José —patrono de la buena muerte— y de San Miguel Arcángel".
El obispo exhortó a profundizar la formación religiosa para evitar caer en supersticiones o falsas promesas. "Solo Jesucristo es el camino, la verdad y la vida", afirmó, al tiempo que pidió "que el Señor fortalezca nuestra fe, purifique nuestro corazón y nos conceda vivir siempre unidos a Él".