Nicolás Tomás Gentile, especialista en horticultura, advirtió ayer –en diálogo con Nuevo Diario– que "en el mundo, en sus cinco continentes, en las regiones cálidas y semicálidas, se han elevado en forma irregular los ecosistemas que tendrían que ser reguladores y armoniosos".
"Actualmente, observamos en las distintas geografías del mundo los factores ecológicos alterados, a consecuencia de que no se atacaron las causas del efecto invernadero, sino las consecuencias, pero es imprescindible empezar a orientar una acción que nos permita normalizar los factores, como la elevada cantidad de dióxido de carbono, que hasta el momento va en un acentuado ascenso, elevando niveles pluviométricos a consecuencia de que en los distintos ecosistemas se forman centros ciclónicos de extrema baja presión", expresó.
Por lo tanto, Gentile sugirió que "este trabajo aumentaría la capacidad fotosintética a través de los árboles frutales, que es lo que científicamente se debe hacer", puesto que "nos permitiría en unas décadas poder frenar este gran desequilibrio"; sin embargo, "para esto es más que imprescindible colocar 600 millones de hectáreas de frutales en un tiempo de 50 a 75 años".
"También lo podemos hacer únicamente en 50 años, para lo cual se requieren acuerdos mundiales para restablecer ecológicamente lo que tuvimos en el año 1800 (colocar frutales, que son los últimos que aparecieron en el reino vegetal; son de muy bajo costo con un beneficio múltiple porque nos daría una protección ambiental que ahora no la tenemos; cada vez se acentúa más). Es común ver esta realidad a través de documentos fílmicos, periodísticos y científicos", agregó.
El especialista acusó que "las naciones se organizan para muchas cosas", pero "esto tiene que ser prioridad uno". "Las naciones de los cinco continentes deben insertarse en la formación de viveros en lugares estratégicos", exclamó.En rigor, el autor de "La horticultura en la defensa del medio ambiente" expuso: "Estos viveros, cada uno, deben tener una superficie de 200 hectáreas, que llegarían a producir en un lapso de 50 a 75 años 125 millones de plantas frutales. Para esto se necesita empezar con 1000 viveros distribuidos en lugares estratégicos en los distintos ecosistemas. Estos 1000 viveros generarían 125 mil millones de plantas frutales, pero en el caso de que fuere necesario, de acuerdo al monitoreo mundial, podríamos establecer 100 viveros más para tener mayor capacidad de acción".
Al profesor jubilado le pareció necesario "puntualizar que en las distintas regiones cálidas y semicálidas, a consecuencia de las lluvias anormales, se están perdiendo suelos que se formaron hace miles de millones de años; por eso es vital una acción mundial donde se contrarresten las pérdidas que pueden ser irreversibles de nuestro ecosistema".
Por último, el especialista deslizó: "Nos permitiría frenar la expansión de los desiertos de los cinco continentes y preservar los suelos y otras estructuras. A veces, observamos que muchos terrenos se inundan con facilidad. Es imprescindible estudiar y solucionar esa falta de capacidad de drenaje. También, los canales o acequias a cielo abierto deben ser preservados porque en un momento dado pueden actuar como canales o acequias de fuga de agua".