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La Provincia El Hermano Pedro Battistini dio detalles del funcionamiento del lugar

Habilitan el Centro Barrial para Mujeres La Salette, "hay mucho por hacer para sanar como sociedad"

El padre José María di Paola ofició una misa especial en la ocasión y concurrieron chicos del Hogar de Cristo.

En el marco de la Jornada Internacional de Concientización sobre la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, quedó oficialmente inaugurado el Centro Barrial para Mujeres La Salette, un espacio dedicado exclusivamente a la atención y acompañamiento de mujeres con consumos problemáticos en Santiago.

La ceremonia se desarrolló con una misa presidida por el padre José María di Paola (padre Pepe) y contó con la participación de integrantes del Hogar de Cristo Madre del Puente Carretero.

En diálogo con Nuevo Diario, el hermano Pedro Battistini explicó que, si bien el equipo viene trabajando desde hace varios meses, la jornada sirvió para formalizar la apertura del dispositivo. "Los centros barriales son el primer nexo, el lugar más cercano del barrio donde las personas pueden acercarse a buscar ayuda. También funcionan como una preparación para un tratamiento convivencial cuando la situación lo requiere", señaló.

Battistini destacó que se trata del primer centro barrial exclusivo para mujeres en la provincia. "Hasta ahora existían algunos dispositivos mixtos, pero este es el primero dedicado específicamente a mujeres. En Santiago contamos con centros y casas convivenciales para varones, pero todavía no tenemos una casa convivencial para mujeres", indicó.

El centro recibe actualmente entre siete y ocho mujeres que atraviesan situaciones de consumo problemático, aunque aclaró que la asistencia es dinámica y varía según el proceso de recuperación de cada persona. Las actividades se desarrollan de lunes a viernes, de 10 a 18 horas. Durante ese tiempo, las participantes comparten el desayuno y el almuerzo, reciben contención y participan de distintas propuestas terapéuticas y comunitarias. Los sábados, en tanto, se dictan talleres de formación en oficios abiertos a toda la comunidad.

El religioso explicó que muchas de las mujeres asisten junto a sus hijos, por lo que el trabajo del equipo trasciende el tratamiento de las adicciones. "Recibimos la vida como viene. Muchas llegan con sus niños y debemos contener no solo a ellas, sino también a sus familias. Es un trabajo complejo, pero muy gratificante porque genera dinámicas comunitarias positivas", expresó.

El dispositivo cuenta con un equipo interdisciplinario integrado por psicólogos, trabajadora social, operadoras y colaboradores especializados en el acompañamiento de mujeres en situación de vulnerabilidad, además del apoyo de numerosos voluntarios y de programas de la Sedronar.

Battistini recordó que el espacio donde hoy funciona el centro fue fundado hace varias décadas por la hermana Saveria, de la congregación de Las Doroteas, mientras que el trabajo específico del Hogar de Cristo con mujeres comenzó a organizarse en marzo de este año.

Finalmente, invitó a toda la comunidad a involucrarse en la problemática de los consumos problemáticos. "Cada persona tiene un rol para cumplir: escuchar, contener, orientar o brindar información. Hay mucho por hacer para que podamos ir sanando como sociedad", concluyó.

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