En el marco del Día del Trabajador, una joven médica residente del Hospital Oftalmológico Demaría brindó un crudo testimonio sobre lo que implica ejercer la profesión en una fecha que, para muchos, es de descanso, pero para el personal de salud, no hace diferencias.
Camila María Helman residente de segundo año, explicó que en la medicina “los días especiales no existen”, ya que el compromiso con los pacientes es permanente. “Trabajamos 24/7, así que en mi caso es un día más, siempre con vocación”, expresó, dejando en claro que fechas como Navidad, Año Nuevo o Pascuas también forman parte de su rutina laboral.
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Sin embargo, reconoció que existe un costo personal. “Uno lo compara con otras profesiones y siente que queda un poquito de lado, no hay festejo del Día del Trabajador”, señaló, aunque remarcó que se trata de una realidad asumida desde el momento en que eligió la carrera.
Respecto al movimiento en el hospital durante la jornada, indicó que hubo un incremento de consultas, especialmente desde media mañana. “Ha habido bastante movimiento, aunque por el momento nada grave”, detalló. No obstante, mencionó que uno de los ingresos estuvo relacionado con un paciente en estado de ebriedad, una situación frecuente en días festivos. “A veces terminan en peleas y golpes”, agregó.
En comparación con un domingo habitual, Germán explicó que los feriados suelen registrar mayor demanda. “Se ve un poquito más de gente. El domingo es más familiar, en cambio los feriados hay más consultas”, precisó.
El testimonio refleja la otra cara del Día del Trabajador: la de quienes sostienen servicios esenciales y continúan en funciones, incluso cuando el resto celebra.
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