En el marco del Día de la Boxeadora Profesional, Valeria Gramajo abrió su historia en diálogo con Nuevo Diario y repasó el camino que la llevó a convertirse en la primera boxeadora profesional de Santiago del Estero, en una época donde las mujeres casi no tenían lugar en el ring. "Para mí significa un montón. Me llena de orgullo y de alegría saber que todavía sigo al pie del cañón", expresó.
Su vínculo con el boxeo nació hace más de dos décadas, casi sin buscarlo. "Me iba al gimnasio con mis padres a hacer musculación. Mi papá fue futbolista y mi mamá atleta, siempre me inculcaron el deporte", recordó. Sin embargo, había algo que la atrapaba más: "Terminaba de entrenar y me iba al fondo a ver boxeo. Ahí estaba Walter Díaz. Hasta que me animé".
Ese paso marcó el inicio de todo. Empezó a entrenar todos los días, sumó sus primeras peleas como amateur y, con el tiempo, llegó al profesionalismo. "Con el 'cirujano' Morales hice mis primeras peleas y con él me hice profesional", contó. Luego continuó su carrera junto a José Córdoba, con quien aún hoy mantiene el vínculo deportivo.
El sacrificio fue una constante. "Para pelear tenés que entrenar tres veces al día. Es muy duro. Yo siempre digo que es el deporte más sacrificado", afirmó. "Era entrenar, comer y dormir. Levantarme a las cinco o seis de la mañana y darlo todo para llegar bien a cada pelea".
Cada combate implicaba un desafío físico y mental. "Tenía que estar bien en todo: en el peso, en la cabeza, en lo psicológico. Todo influye", explicó. Al mirar el presente, Gramajo destacó el crecimiento del boxeo femenino, aunque también marcó una deuda pendiente. "Hoy hay muchas chicas con condiciones, pero faltan veladas.
Antes había más y eso nos mantenía activas", señaló. Actualmente, continúa ligada al deporte, entrenando. Sobre el final, dejó un mensaje claro para las nuevas generaciones: "Que se animen. No solo para competir, sino también para defensa personal. Es un deporte completo que te ayuda física y mentalmente". Con su historia, Valeria Gramajo no solo recuerda sus logros, sino que reafirma su lugar como pionera de un camino que hoy muchas mujeres comienzan a transitar.