En La Banda, la crisis se volvió una escena cotidiana. Se ve en los mostradores, en las bolsas cada vez más chicas y en el esfuerzo silencioso de las familias por sostener el día a día, pues no alcanzan.
Así lo expresó la presidenta del Centro de Comercio, Stella Maris Gallego, quien describió con crudeza el momento que atraviesa la ciudad.
"La gente se está manteniendo como puede", afirmó, sintetizando una realidad donde el salario pierde frente a los precios y obliga a hacer malabares para llegar a fin de mes. En los comercios, la situación es igual. Las ventas caen, los costos suben y muchos negocios empiezan a replantearse su continuidad.
"Hay rubros que prácticamente no venden. Los alquileres están subiendo una barbaridad y algunos ya están pensando en cerrar o trabajar desde sus casas". Pero más allá del diagnóstico, el reclamo apunta a la falta de respuestas. Desde el sector comercial sienten que la realidad no está siendo dimensionada por la municipalidad.
"Tendrían que recorrer los negocios, ver qué compra la gente, cómo vive cada familia", cuestionó. En ese sentido, el foco se posa directamente sobre el municipio de La Banda. Comerciantes aseguran que no hay medidas concretas ni acompañamiento frente a una situación que se profundiza. La preocupación crece, pero también el cansancio. Porque cuando el consumo cae, no solo se resienten los negocios: se resiente toda la ciudad.