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La Provincia Multiversos

La era sintética y el robo de algo más valioso: “América Latina está a cinco años de una bifurcación irreversible”

En un abordaje integral acerca de la IA, la educación disruptiva y la industria 5.0, a través de una entrevista a Chris Meniw.

En un diálogo exclusivo con Chris Meniw, especialista en IA e Industria 5.0, hizo mención a la educación disruptiva, en relación al abordaje sobre cómo la tecnología está transformando la esencia misma de lo humano. En tal sentido, abordó algunos puntos como: el fin del conocimiento “estático”, la era de la “sociedad sintética”, la educación, la IA, brechas y “castas tecnológicas”; impacto en el empleo y demás.

Primeramente, sobre el fin del conocimiento estático, el especialista afirma que para el 2030 el conocimiento se duplicará cada 12 minutos. En este escenario de aceleración extrema, planteó: “Cuando entro a una sala de directivos, no importa si es una multinacional en São Paulo, una startup en Ciudad de México o un ministerio en Buenos Aires, hago siempre la misma pregunta antes de empezar: ¿Cuántos de sus mejores empleados tienen título universitario? Levante la mano.

“Todas las manos suben. Ahora: ¿cuántos de sus mejores empleados son los que más aprenden cada semana, independientemente de su título? Levanten la mano. Se produce un silencio incómodo. Las manos suben más despacio. Y en ese silencio está exactamente el problema que le está costando fortunas a las organizaciones más grandes de la región”, enfatizó.

En la misma línea, sostuvo: “El conocimiento humano se duplicó cada 100 años hasta 1900. Cada 25 años hasta mediados del siglo XX. Hoy, según proyecciones que combinan los modelos del IBM Institute y las curvas de aceleración de Kurzweil, hacia 2030 estaremos en ciclos de duplicación de 12 minutos en ciertas áreas del saber. Doce minutos. El tiempo que tarda tu café en enfriarse. En ese contexto, contratar talento por lo que sabe es una estrategia perdedora. Hay que contratar por cómo aprende”.

“Las microcredenciales no son una moda de Silicon Valley. Son la respuesta del mercado a una realidad que las universidades tradicionales no pueden procesar: que el conocimiento tiene hoy fecha de vencimiento. Un profesional que completó su MBA en 2019 y no actualizó su arquitectura cognitiva desde entonces es, en términos competitivos, un activo que se deprecia aceleradamente en el balance de tu empresa. Igual que una maquinaria sin mantenimiento”, puntualizó.

También, subrayó: “Lo que las organizaciones que me contratan para trabajar con sus equipos aprenden primero es esto: el aprendizaje continuo no es un beneficio del empleado. Es una estrategia de supervivencia corporativa. El nuevo estándar de competitividad no se mide en años de carrera. Se mide en la velocidad y calidad con que una persona o una organización entera puede adquirir, procesar y aplicar conocimiento nuevo. Eso es lo que separa hoy a las empresas que van a liderar la próxima década de las que van a estudiarlas como casos de fracaso en los MBA del futuro. En mi trabajo con organizaciones de toda la región, el primer diagnóstico siempre revela lo mismo: las empresas invierten millones en tecnología y centavos en la capacidad de su gente de entender esa tecnología. Ahí está la brecha. Y ahí está la oportunidad”.

 

La sociedad sintética

Como otro punto, al analizar la era de la “sociedad sintética”, donde se exponen las identidades digitales, en relación a la percepción de la realidad. A lo que añadió: “La era sintética y el robo de algo más valioso que tu dinero: tu manera de pensar. Hay una pregunta que uso habitualmente en mis conferencias ejecutivas y que nunca falla en generar el silencio más productivo que he visto en una sala corporativa: ¿Podés garantizarme que la última decisión estratégica importante que tomaste fue genuinamente tuya? No, si fue buena o mala, si fue tuya. Porque si usaste redes sociales para informarte, si consumís noticias a través de plataformas digitales, si tus recomendaciones de contenido están mediadas por algoritmos y la respuesta es sí para el 100% de las personas en cualquier sala donde me paro entonces hay una posibilidad real y documentada de que parte de lo que considerás tu pensamiento estratégico sea, en realidad, el output de un sistema diseñado para llevarte hacia conclusiones predeterminadas”.

“Eso no es paranoia. Es el modelo de negocio más exitoso de los últimos quince años. Lo que yo llamo la era sintética va mucho más lejos. Estamos entrando en un período donde cada ejecutivo, cada profesional, cada ciudadano va a tener la posibilidad o la amenaza, según cómo se gestione, de operar con una identidad digital paralela: un agente de IA entrenado en sus patrones de decisión, su voz, su estilo de comunicación, su historial de comportamiento, trabajando en tiempo real mientras duerme. Negociando. Respondiendo. Representando los protocolos ya existen. Las empresas que están construyendo esa infraestructura no son startups en garajes. Son los actores más capitalizados de la historia corporativa humana”, analizó el especialista.

Asimismo, siguió: “El riesgo que pocas organizaciones están gestionando y que trabajo específicamente con los C-suites de las empresas que me convocan no es que la IA tome malas decisiones. Es que tome decisiones que parecen tuyas y no lo son. La colonización cognitiva algorítmica es el riesgo invisible que no aparece en ningún informe de gestión de riesgos corporativos. Todavía. Dentro de cinco años, las organizaciones que no hayan desarrollado protocolos de soberanía cognitiva para sus equipos directivos van a enfrentar una vulnerabilidad estratégica que ningún antivirus va a poder resolver”.

En el mismo punto, concretó: “Lo que les digo a los líderes con los que trabajo es esto: el activo más valioso de tu organización no es tu tecnología ni tu capital. Es la calidad del pensamiento de las personas que toman decisiones. Protegerlo no es filosofía. Es inteligencia de negocios de primer nivel. El próximo gran escándalo corporativo no va a ser un fraude contable. Va a ser una organización que descubra tarde que sus decisiones estratégicas más importantes fueron sistemáticamente influenciadas por sistemas que nunca auditó”.

 

ZOE

Como creador de ZOE, la primera profesora hecha con IA en Latinoamérica, fue consultado sobre el cambio o la influencia en el rol docente, sobre una máquina que puede personalizar el aprendizaje, dijo: “Cuando desarrollamos ZOE la primera profesora con inteligencia artificial de Latinoamérica, no estábamos construyendo una herramienta educativa. Estábamos ejecutando un experimento para responder la pregunta más costosa del mundo corporativo contemporáneo: ¿Qué puede hacer una máquina mejor que un humano? ¿Y qué no puede hacer nunca?”.

“ZOE puede personalizar el aprendizaje de diez mil estudiantes simultáneamente. Puede detectar en tiempo real qué concepto no fue comprendido, ajustar la secuencia pedagógica, generar un ejercicio específico para ese punto de fricción y dar retroalimentación instantánea. Puede hacerlo en 47 idiomas. Puede hacerlo a las 3 de la mañana. Sin agotamiento. Sin días malos. Sin sesgos emocionales del momento ¿Sabes qué no puede hacer ZOE? No puede ver que el alumno que no entiende matemáticas, en realidad, no durmió bien esta semana. No puede generar el vínculo que hace que alguien decida que vale la pena el esfuerzo”, explicó.

Y además, destacó: “Y eso mismo, exactamente eso mismo, aplica al mundo corporativo con una precisión quirúrgica. Las empresas que me llaman para trabajar con sus equipos, desde corporaciones financieras hasta cadenas de retail con miles de empleados, están enfrentando la misma tensión: automatizar lo que la máquina hace mejor sin destruir lo que hace al equipo humano irreemplazable. El error más caro que veo repetirse es creer que son decisiones separadas. No lo son”.

“Las organizaciones que van a dominar la próxima década son las que van a resolver esta ecuación con elegancia: usar la IA para eliminar la fricción operativa y liberar a su gente para que haga lo que ningún algoritmo puede hacer. Inspirar. Crear cultura. Tomar decisiones éticas en la niebla. Construir confianza real en contextos de alta incertidumbre. Eso requiere un rediseño profundo de los roles, de la estructura de incentivos y de los criterios de evaluación del talento. Es exactamente el tipo de trabajo que hago con los equipos de liderazgo de las organizaciones que están decididas a no quedar del lado equivocado de la historia”, subrayó.

Por último, agregó: "ZOE me enseñó algo que vale más que todo lo que invertí en desarrollarla: los humanos no somos el problema que la IA tiene que resolver. Somos la solución que la IA tiene que potenciar. Las organizaciones que entiendan eso primero van a tener una ventaja competitiva que no se compra con ningún software”.

 

Brechas y castas tecnológicas

En otra instancia de la entrevista, también habló de las brechas y “castas tecnológicas”, y en relación al impacto en el empleo y la Industria 5.0: “Voy a decirte algo que normalmente reservo para los espacios más íntimos de trabajo con líderes corporativos y gubernamentales, porque requiere un nivel de franqueza que no siempre es bienvenido en foros públicos. América Latina está a cinco años de una bifurcación irreversible. No entre países ricos y pobres, eso ya lo vivimos. Sino entre organizaciones, territorios y comunidades que van a operar con inteligencia aumentada como infraestructura básica, y las que van a quedar atrapadas en la analogía del agricultor que sigue arando con buey mientras el vecino usa drones con IA para optimizar cada metro cuadrado de su campo”.

“Cuando hablo de castas tecnológicas y biológicas, los ejecutivos que me escuchan por primera vez creen que estoy siendo apocalíptico. Los que me escuchan por segunda vez me preguntan qué pueden hacer hoy para no estar en el lado equivocado. La edición genética ya no es ciencia ficción reservada a laboratorios de élite. Los implantes neuronales de Neuralink son una realidad en fase de expansión. Y si el acceso a esas tecnologías sigue siendo determinado exclusivamente por el poder adquisitivo, en veinte años no vamos a hablar de desigualdad económica. Vamos a hablar de desigualdad biológica. De brechas en las capacidades cognitivas y físicas básicas de los seres humanos. Eso es lo que está en juego”, sostuvo.

“Para las empresas que operan en la región, esto no es un problema social abstracto. Es un riesgo de negocio concreto y medible: Un mercado donde el 60% de la población pierde poder adquisitivo y relevancia laboral acelerada por la automatización no es un mercado. Es una bomba social con mecha encendida que va a afectar la estabilidad regulatoria, la seguridad, la cohesión política y la viabilidad de largo plazo de cualquier modelo de negocio. Las empresas que hoy están invirtiendo en democratizar el acceso a la tecnología en sus cadenas de valor, sus comunidades y sus ecosistemas no están siendo altruistas. Están siendo estratégicamente inteligentes”, planteó.

Asimismo, indicó: “Trabajo específicamente con organizaciones para desarrollar lo que llamo estrategias de inclusión tecnológica de alto impacto: programas que no son RSE cosmética, sino arquitecturas reales de nivelación que generan retorno medible en productividad, lealtad, reducción de riesgo social y posicionamiento de marca en mercados donde la confianza es el activo más escaso. Porque la IA puede ser el ascensor social más poderoso de la historia o el muro más alto que hayamos construido. Y esa decisión no la va a tomar un algoritmo. La van a tomar los líderes que hoy están en posición de hacerlo”.

"Las empresas que en los próximos años elijan liderar la democratización tecnológica en sus mercados no van a ser recordadas como responsables. Van a ser recordadas como inteligentes. Esa es exactamente la conversación que quiero tener con quienes tienen el poder y la visión de marcar esa diferencia”, agregó en el mismo sentido.

Por último, concluyó: "Llevo años entrando a organizaciones de todos los sectores tecnología, banca, salud, educación, gobierno y haciendo el mismo diagnóstico inicial. Y hay una constante que se repite con una precisión que ya no me sorprende pero nunca deja de impactarme: Las empresas invierten millones en herramientas de IA. Y olvidan invertir en los humanos que tienen que saber usarlas, cuestionarlas y superarlas. La Industria 5.0 no es la 4.0 con más robots. Es un cambio de paradigma completo: de la automatización como objetivo a la colaboración simbiótica entre lo humano y lo artificial como ventaja competitiva real. Y en ese nuevo paradigma, las organizaciones que van a liderar no son las que tienen la mejor tecnología. Son las que tienen los equipos más profundamente humanos trabajando junto a la mejor tecnología".

Chris Meniw Tecnologías Industria 5.0
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