El 2026 ha recibido a Lucía “Maga” Sarmiento con una madurez artística que se refleja en sus múltiples facetas. Lejos de encasillarse, la “Maga” ha sabido transformar su curiosidad natural en un oficio integral que hoy la sitúa como una de las referentes más activas de la escena local, no solo sobre el escenario, sino también como guía de nuevos talentos. Tras un 2025 intenso donde su disco Esplendor recorrió diversas provincias, Lucía ha comenzado este año explorando nuevos horizontes, siempre con la música como norte.
“El 2026 ha arrancado tranquilo, muy lindo, difundiendo mi música no solamente en Santiago, sino fuera también, con una girita que he hecho por el norte”, comenta Lucía, quien atesora su último material discográfico como un motor que aún sigue encendido. Sin embargo, este año ha traído consigo un desafío que asume con honor y compromiso: el rol de productora musical.
Para Lucía, que otros artistas confíen en su visión para dar forma a sus obras es un reconocimiento a su trayectoria y sensibilidad.
“Estoy estrenando este nuevo oficio de productora. Han salido canciones de alumnos que he producido enteramente, como lo de Angie Pulvet, y ahora en junio sale el disco del Doctor Hugo Feraud, un trabajo de siete canciones donde hice todos los arreglos musicales y la producción integral”, explica entusiasmada.
A pesar de este nuevo “laboratorio” de sonidos ajenos, su propia música no descansa. Para la segunda mitad del año, planea meterse “de cabeza” en la preproducción de su próximo disco. “Quiero que después de mitad de año ya puedan salir algunas preproducciones de mis músicas nuevas; ya tengo ganas de volcarme a eso”, confiesa.
Lee también: Maga Sarmiento desplegará todo su “Esplendor” en un recital imperdible
El aula como espacio de transformación
Como docente, Lucía trabaja con un abanico generacional que va desde los 8 años hasta adultos sin límite de edad. En su visión, el aula no es solo un lugar para aprender escalas, sino un espacio de crecimiento personal.
* Sin barreras generacionales: “Para la música no hay edad. En mi caso enseño a partir de los 8 años, pero un niño de 3 o 4 años ya puede empezar a explorar. Es un lenguaje que nos acompaña siempre”, asegura.
* Un desarrollo integral: Para la “Maga”, el estudio de la música es un entrenamiento mucho más complejo que el simple desarrollo del oído. “Es un combo muy grande: se desarrolla la expresividad, la capacidad del lenguaje musical, la confianza y la sensibilidad. Es un proceso que te da seguridad y te permite explorar la expresividad vocal”.
En un mundo cada vez más ruidoso y acelerado, la propuesta de Lucía es volver a lo esencial: la escucha y la creación. Al enseñar, busca que sus alumnos —especialmente los adolescentes y niños con los que trabaja actualmente— encuentren en la música un refugio y una vía de escape creativa.
“La música es un lenguaje hermoso para explorar. Te brinda herramientas para la vida, como la confianza en uno mismo y la capacidad de comunicar lo que sentimos de una manera única”, concluye la artista. Con la vista puesta en su próximo disco y el corazón en sus alumnos, la “Maga” Sarmiento sigue demostrando que, en Santiago del Estero, la música es un fuego que se comparte para que nunca se apague.
Te puede interesar: Mario "Musha" Carabajal: Un año de silencio físico, una eternidad de legado musical