José Salvatierra, secretario general de Asociación del Personal del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (APINTA) - Seccional Santiago del Estero, denunció ayer –en diálogo con Nuevo Diario–: "Rechazamos la política de destrucción del organismo".
En rigor, los trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) "vienen sufriendo ataques".
"(Desde el Gobierno nacional) han creado en todos estos años malestar e incertidumbre: propusieron el desmantelamiento de la institución en todo el país; obligaron a los empleados a jubilarse así les faltaran dos o tres años para completar sus años de aportes; implementaron el retiro voluntario, aunque no tuvieron la adhesión que esperaban; e implementaron el Decreto 462/2025 (N. de R.: establece una profunda reestructuración del Estado, incluyendo la disolución de la Agencia de Cannabis, el Instituto Nacional de la Agricultura Familiar, el Instituto Nacional de Semillas y la transformación del INTA e Instituto Nacional de Tecnología Industrial en organismos desconcentrados para reducir gasto y centralizar la gestión en el Ministerio de Economía de la Nación)", expuso.
Vale mencionar que los integrantes de APINTA presentaron una cautelar en el juzgado de San Martín, Buenos Aires.
"Luego mandaron cipayos para que recorrieran todas las (estaciones) experimentales del país para ver cuál reunía las condiciones necesarias para la venta. Estos predios ya están en reserva para sus amigotes, como la venta de Cerviño (N. de R.: inmueble del INTA situado en Palermo, Buenos Aires)", mencionó.
Según trascendió, desde el Gobierno nacional pretenden vender las 7.500 hectáreas del campo experimental Francisco Cantos, ubicadas en La Abrita, Silípica.
"Las tierras de la experimental del INTA - Santiago del Estero fueron cedidas por el Gobierno provincial con un destino específico: estas estarían vinculadas a la investigación y el desarrollo agropecuario y ganadero", explicó.
En ese sentido, Salvatierra comentó que los gremialistas se reunieron con diputados provinciales para abordar la posible venta de las tierras experimentales.
"Ellos (legisladores) expusieron en el Parlamento del Norte Grande la defensa de las tierras del INTA, un tema de gran importancia federal. En el caso deñ Campo Experimental Santiago del Estero, cumple una función fundamental: el acompañamiento técnico a los productores vinculados al sector rural. De esta manera, contribuye al desarrollo con tecnologías apropiadas para cada productor. En nuestro campo se trabaja científicamente: ensayamos el mejoramiento de los cultivos tradicionales bajo riego, como el algodón, la alfalfa, el maíz, el melón, la cebolla, la zanahoria, la acelga, la lechuga; es decir, la horticultura diaria para nuestra provincia; y el Manejo del Bosque con Ganadería Integrada: ganadería bovina y caprina bajo condiciones de monte y pastizales naturales", desarrolló.
Según el secretario, "estamos desfinanciados", por lo tanto, se crea "zozobra y disconformismo al personal, tratando de desgastar ante acciones de desánimos y desprestigios con estas políticas de ajustes y sueldos magros que la inflación los come porque crece mes a mes y no se llega a fin de mes".
"Desde APINTA rechazamos rotundamente esta política. Estamos en defensa de nuestros afiliados. Convocamos a nuestros dirigentes y a nuestros consejeros a no tener el 'sí' fácil. La función no es ejecutar, sino custodiar un patrimonio que fue construido por grandes personas, por generaciones de técnicos, asistentes y productores. Por eso, exigimos aumento de salarios ya; el financiamiento al INTA; dejar sin efecto el cierre de las agencias de extensión, que están día a día con los productores; regularización de los empleados planta no permanente a planta permanente. Ni un metro de tierra! La productividad de un terreno del INTA no debe medirse solo por su valor inmobiliario, sino por su valor social y científico", finalizó.