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La Provincia Historia de vida

Luchar y vivir con un padre con Parkinson, el desafío de Sonia y sus hermanas

Son de La Banda, y en el marco de la reciente conmemoración del Día Mundial de esta enfermedad, relataron a Nuevo Diario cómo comenzó todo —con "señales casi imperceptibles"— y de qué modo lo enfrentan hoy.

En el marco de la reciente conmemoración del Día Mundial del Parkinson, la historia de Sonia M. y sus hermanas cobra un profundo significado en la ciudad de La Banda, donde el amor familiar se convirtió en el principal sostén frente a la enfermedad que atraviesa su padre.

Todo comenzó con señales casi imperceptibles. "Al principio era solo un temblor en la mano, algo que parecía pasajero. Nunca imaginamos lo que vendría después", recuerda Sonia. Con el paso del tiempo, los síntomas se intensificaron y, tras diversas consultas médicas, llegó el diagnóstico de Parkinson, marcando un antes y un después en la vida de toda la familia.

Desde ese momento, la dinámica del hogar cambió por completo. Las hermanas se organizaron para acompañar cada necesidad de su padre: desde el control estricto de la medicación hasta la asistencia en tareas cotidianas que antes realizaba de manera independiente. "Hay días en los que está mejor y otros que cuestan más, pero siempre estamos ahí, acompañándolo", explica.

El impacto no fue solo físico, sino también emocional. "Es duro ver cómo alguien tan activo va perdiendo ciertas capacidades, pero también aprendimos a valorar otras cosas, como el tiempo compartido y los pequeños momentos", expresa Sonia con sensibilidad.

A pesar de las dificultades, la familia destaca que la enfermedad también fortaleció los lazos. La unión entre hermanas fue clave para sostener el día a día y afrontar los desafíos que se presentan. "Nos apoyamos entre nosotras todo el tiempo. Si una no puede, está la otra. Eso nos mantiene firmes", señala.

Además, remarcan la importancia del acompañamiento médico y de la información para comprender la enfermedad. "Aprendimos mucho en este proceso. Es fundamental tener paciencia y entender cada etapa", agregan.

En este contexto, y tras la jornada de concientización que se vivió a nivel mundial, Sonia decidió compartir su historia para llevar un mensaje claro a la comunidad: "A quienes estén pasando por lo mismo, que no se sientan solos. Es un camino difícil, pero con amor, acompañamiento y mucha fuerza, se puede seguir adelante".

En cada gesto de cuidado, en cada palabra de aliento y en cada esfuerzo compartido, Sonia y sus hermanas construyen una red de contención que sostiene a su padre, demostrando que, incluso en medio de la adversidad, el amor sigue siendo el motor más fuerte.

Parkinson
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