Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
La Provincia Medioambiente

Luego del descenso del nivel del agua, advierten sobre suelos inestables y presencia de fauna peligrosa en el río Dulce

El coordinador del Equipo de Guardavidas, Martín Cabral, señaló que el cambio en la fisonomía del terreno representa un riesgo para los transeúntes.

El río Dulce presenta hoy una imagen distinta a la de semanas atrás. La notable bajante del caudal ha dejado al descubierto una nueva geografía que, según advierten los especialistas, esconde peligros invisibles para el ojo desprevenido. Martín Cabral, jefe del equipo de guardavidas de Santiago del Estero, explicó que el retiro del agua ha modificado la estructura del suelo, generando un escenario de inestabilidad que requiere atención inmediata por parte de quienes suelen frecuentar la zona de la Costanera.

En diálogo con Nuevo Diario, indicó “La baja del nivel del agua en el río Dulce es notable, se puede observar a simple vista. El río ha bajado y ha dejado lo que nosotros habíamos adelantado, un cambio en la demografía. O sea que el suelo ahora es distinto. Y eso hay que tener mucho cuidado, porque justamente toda esa arena, todo ese sedimento fino que trajo el río no está compactado, por lo que es un peligro al caminar o circular sobre él. Lo cual hay que esperar a que la zona se compacte, en el suelo, eso sucede en el tiempo”.

Uno de los puntos más críticos señalados por Cabral es la falta de compactación del terreno. El sedimento fino y la arena que el río arrastró durante la creciente se encuentran depositados en áreas que antes estaban sumergidas, pero este material aún no es firme. "Es un peligro caminar o circular sobre él porque el suelo ahora es distinto; toda esa arena no está compactada", detalló el coordinador, subrayando que es necesario dejar pasar el tiempo para que el terreno recupere su solidez natural.

 

Medidas de precaución

Ante esta situación, la recomendación principal de las autoridades es evitar el ingreso a las zonas de playa recién descubiertas. Cabral fue enfático al pedir a la comunidad que no se circule por estos sectores, haciendo una excepción únicamente para los pescadores, a quienes se les solicita extremar las medidas de precaución. El riesgo de quedar atrapado en el sedimento blando o de sufrir accidentes por la inestabilidad del suelo es elevado en estos momentos de transición hídrica.

“Recomendamos no ingresar, ya que es peligroso pisar y circular en esas zonas que no están compactas. En caso de tener que hacerlo, como en el caso de pescadores, deben hacerlo con medidas de precaución. Y tampoco deben circular o acercarse a los bordos, porque el río vino con mucha fuerza y hay zonas que todavía están en proceso de desmoronamiento”, planteó.

Además del estado del suelo, existe un riesgo estructural en las márgenes del río. La fuerza con la que el agua circuló durante el período de crecida ha erosionado profundamente los bordos, dejando sectores en un proceso activo de desmoronamiento. Acercarse a las orillas puede resultar fatal, ya que la tierra puede ceder sin previo aviso. Esta alteración demográfica del territorio es una de las consecuencias más directas y peligrosas del ciclo de subida y bajada del cauce.

 

Medioambiente y recomendaciones

Por otro lado, el aspecto ambiental también juega un rol fundamental en esta alerta. El movimiento de las aguas ha provocado un desplazamiento de la flora y la fauna autóctona. Con la bajante, muchos animales e insectos que fueron reubicados por la corriente buscan establecerse en nuevos hábitats. Cabral mencionó que la aparición de camalotes suele traer consigo insectos y otros animales que, al verse desplazados de su entorno habitual, pueden mostrar comportamientos defensivos ante la presencia humana.

Finalmente, el jefe de guardavidas hizo especial hincapié en la presencia de ofidios. Si bien la mayoría de las especies de víboras en Santiago del Estero no son venenosas, el contacto con ellas debe evitarse a toda costa. "Si tienen colores fuertes, están avisando algo", advirtió, recordando que estos animales solo atacan cuando se sienten amenazados o invadidos. El llamado a la población es claro: mantener la distancia, no intentar manipular a la fauna y respetar el proceso natural de reordenamiento del río para evitar incidentes lamentables.

“Siempre con una creciente, la fauna se modifica; normalmente con los camalotes se da también la primera aparición de insectos que intentan sobrevivir. Después, con la bajante, todos estos animales que fueron reubicados, vuelven a un hábitat o forman uno nuevo; se vuelven peligrosos. Siempre tener precaución, no invadirlos, ni asustarlos, porque estos animales son peligrosos cuando se sienten amenazados; lo que hacen es defenderse, por supuesto”, planteó.

Guardavidas Medioambiente Baja del agua
Seguí a Nuevo Diario Web en google news
Comentarios

Te puede interesar

Teclas de acceso