La historia de la modernización agrícola en Santiago del Estero no puede narrarse sin mencionar el nombre de Mario Hugo Mondino. En un acto cargado de emotividad que congregó a la comunidad científica y técnica de la provincia, el ingeniero agrónomo formalizó su pase al retiro jubilatorio, concluyendo una etapa de veinte años de servicio ininterrumpido en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Su salida marca el fin de una gestión caracterizada por la apertura institucional y la excelencia técnica.
Mondino, nacido en 1958 en la localidad cordobesa de Morteros, se incorporó a la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Santiago del Estero en el año 2004. Su ingreso no fue casual: fue el resultado de un riguroso concurso público de antecedentes que ya preveía el desembarco de un cuadro técnico de alto vuelo. Desde aquel entonces, su carrera fue un ascenso constante basado en la investigación aplicada y una visión estratégica que siempre puso al productor santiagueño en el centro de la escena.
Formación académica y visión global
La solidez técnica de Mondino tiene sus raíces en la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba, donde se graduó en 1983. Sin embargo, su curiosidad intelectual lo llevó a buscar horizontes internacionales, realizando estudios de posgrado en Egipto y en la Universidad Nacional de Mar del Plata.
Como investigador, su figura se volvió central en el estudio de granos y cultivos industriales. Fue, ante todo, un referente nacional en la cadena del algodón. Su capacidad para liderar programas de capacitación de técnicos y profesionales lo posicionó como un "maestro de maestros", coordinando proyectos de investigación.
El algodón
Uno de los hitos más significativos de su carrera fue la investigación profusa sobre la producción de algodón en surco estrecho. Mondino no solo estudió la teoría, sino que desarrolló la adaptación tecnológica necesaria para que este sistema productivo fuera viable en la provincia. Sus hallazgos permitieron optimizar el uso de recursos, mejorar la calidad de la fibra y aumentar la competitividad del "oro blanco" santiagueño.
Este conocimiento quedó plasmado en una vasta producción bibliográfica, que incluye capítulos de libros especializados y numerosos trabajos científicos publicados en revistas de prestigio. Sus disertaciones en congresos y reuniones internacionales fueron puentes que conectaron a Santiago del Estero con la comunidad científica global, defendiendo siempre la importancia de la ecofisiología de los cultivos para entender el rendimiento agrícola.
Docencia y liderazgo
Su impacto trascendió las parcelas de ensayo del INTA para llegar a las aulas de la Facultad de Agronomía y Agroindustrias de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE). Allí, como docente en áreas críticas como Sistemas de Producción y el Laboratorio de Calidad de Fibra de Algodón, formó a las nuevas generaciones de ingenieros con una impronta de rigor científico y compromiso social.
Desde 2021, al asumir la dirección de la Estación Experimental, Mondino lideró la institución durante un periodo de crecimiento productivo sin precedentes en la provincia. Bajo su mando, el INTA acompañó este proceso con aportes técnicos destacados, fomentando la integración entre el sector público, la academia y la producción privada. Su gestión fue un ejemplo de cómo la ciencia puede ser el motor del desarrollo territorial.
Una nueva etapa
La despedida de sus compañeros estuvo signada por el respeto y la gratitud. En sus palabras finales, Mondino recordó los momentos más desafiantes de su vida profesional, agradeciendo a la institución que fue su casa durante dos décadas. Sin embargo, este retiro no significa un alejamiento de la vida pública; por el contrario, Mondino continuará su labor como presidente del Consejo Profesional de la Ingeniería y Afines (CPIA), donde velará por la jerarquización de la profesión.
Mientras el Ing. Ftal. Guillermo Merletti asume la dirección interina en esta etapa de transición, y el Ing. Agr. Gabriel Angella se prepara para su asunción formal; el legado de Mario Hugo Mondino queda firme en cada ensayo, en cada aula y en cada hectárea de algodón que florece en suelo santiagueño.