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La Provincia Política

"No es un proceso de modernización laboral, sino de esclavización laboral"

Aseguró Claudio del Plá, dirigente del Partido Obrero, en diálogo con Nuevo Diario. El exdiputado de Salta se refirió a la reforma laboral y al gobierno que encabeza Javier Milei. "Van a entregar derechos", advirtió.

Claudio del Plá, dirigente del Partido Obrero (PO) y exdiputado de Salta, visitó la semana pasada Santiago del Estero: encabezó, secundado por Ezequiel Altamiranda, referente local del PO, una "asamblea abierta contra (el presidente Javier) Milei y la reforma laboral esclavista", en la plaza Libertad.

—¿Qué opinás de la reforma laboral?

—No es un proceso de modernización laboral, sino un proceso de esclavización laboral. La idea es, más o menos, retroceder 100 años en derechos laborales. Prácticamente, se prohíbe el derecho a la organización sindical. A lo largo de estos ciento y pico de años de existencia de la clase obrera, todos los derechos tienen origen en la lucha: la fuerza colectiva del trabajador. Esta ley plantea condicionar completamente la posibilidad de que en un lugar de trabajo haya una asamblea, por ejemplo, que es el elemento esencial de una organización política para unir los reclamos, sacarse las dudas y actuar en común. A partir de amordazar la capacidad de lucha de la clase trabajadora, todo lo que se propone es un retroceso en materia de derechos.

—¿Cómo queda la relación trabajador-patrón?

—Se le da al patrón el poder absoluto. Por ejemplo, el poder para decidir cuánto dura la jornada laboral: ni siquiera tiene que haber un acuerdo entre sindicatos, sino que con cada trabajador como individuo se le plantea que el patrón puede establecer jornadas de hasta 12 horas y establecer un banco de horas, por lo cual no se paga nunca más una hora extra. Esto establece una jornada infinita. Es un retroceso realmente impresionante.

—¿Y los salarios?

—El salario va a estar condicionado a lo que el patrón llama la "productividad". Es decir, se vuelve un criterio de trabajo a destajo. Se quiere que progrese la productividad del trabajador no invirtiendo en máquinas más modernas, sino en hacer que se explote en mayor proporción el trabajo de cada uno de los trabajadores.

—Las vacaciones también son un punto clave…

—Todo el mundo se llena la boca hablando de las familias, pero resulta que con esta ley pueden establecer una vacación fraccionada en dos mitades de una semana y en cualquier momento del año. Todas las formas de contrato precario, lejos de salir de la precariedad, se fortalecen. Por ejemplo, los que trabajan hoy para las aplicaciones, que son miles y miles, ¿qué les da esta ley? Nada de nada. Nada para convertirlos en trabajadores.

—Pero apuntan a "defender" a los desempleados y a los trabajadores en negro… ¿O no?

—Es todo falso el discurso. Esta entrega de derechos no va a servir para que aquel compañero que está trabajando en negro, que hoy son la mitad de los trabajadores, pase a estar en blanco. Eso es mentira. Para que se consiga trabajo, tiene que haber política económica. En la Argentina de Milei se están destruyendo 300.000 puestos de trabajo y cada semana hay una nueva noticia de cierre de fábrica o empresa, y nada indica que esto vaya a cambiar. Entonces, se van a entregar derechos en un momento en el que se destruyen puestos de trabajo y se van a seguir destruyendo puestos de trabajo. Esto es una mentira para dividir a los trabajadores. Es un retroceso civilizatorio. Es la dictadura del capital contra el obrero, eso es la ley laboral.

—¿Por qué al Gobierno le interesa la reforma y no, por ejemplo, discapacidad?

—La discapacidad, para el Gobierno, es una carga. El Gobierno está en rebelión contra una ley que fue sancionada e insistida por el Congreso nacional. Es un Gobierno fuera de la ley. Eso debía haber motivado un juicio político, pero no hay nadie que lo esté planteando más que la izquierda. Discapacidad y financiamiento a la universidad y al Garrahan, tres leyes firmes que el presidente no quiere aplicar. ¿Por qué privilegia esta ley? Porque esta es la aspiración histórica de la clase capitalista de este país, la cual busca tener trabajadores semiesclavos para mejorar su tasa de ganancias. El capital quiere salir de la crisis en que está metido sobre la base de un retroceso histórico de las condiciones de vida del trabajador.

—¿En qué quedó "Dentro de la ley, todo; fuera de la ley, nada"?

—El Gobierno es una mentira desde que se despierta hasta que se acuesta.

Claudio del Plá Partido Obrero Ezequiel Altamiranda Reforma laboral
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